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Que mis oídos te escuchen

 

En sintonía con Dios 

Por: Nidia María Vargas Rendón


“Entonces me dirigió Yahvé la palabra en estos términos: Ve y grita a los oídos de Jerusalén: «De ti recuerdo tu cariño juvenil, el amor de tu noviazgo; aquel seguirme tú por el desierto, por la tierra no sembrada.»
Jeremías 2 1-2


Cuando nos tienen que gritar a los oídos es porque estamos sordos. He tenido la experiencia de estar sorda, afortunadamente por breve tiempo, ha sido por algún episodio de gripa, o quizás por el cambio de altura en algún viaje. Es una sensación incómoda según mi punto de vista; en esos momentos percibo lo que me rodea como si yo no fuera parte de él, siento que corro peligro porque pierdo el equilibrio, trastabillo muy fácil, me hablan y no entiendo, es un embotamiento que me aleja de mi mundo… pero ¡Qué bendición cuando vuelvo a escuchar!

Así creo que debe estar mi espíritu si Dios le pide al profeta que me grite, que clame a mis oídos, como recuerda los momentos en que le he amado, le he sido fiel, le he buscado. Ante la sordera espiritual, pasan de largo, las bendiciones Divinas, los regalos, los tesoros que a diario me da y no logro percibir, estoy enajenada de su amor, no escucho su voz, y por eso me grita.

escuchar -padre carlos yepes

¿Cómo entender los mensajes que él utiliza para hablarme?… ¿Qué lenguaje aprender para comunicarme con mi Padre Dios… Quizás sea tan sencillo, tan elemental, tan simple que escapa a mi entendimiento… puede ser el aroma de las flores, el café que disfruto en las mañanas, el sorbo de agua que bautiza mi garganta cada día, las sencillas palabras del sacerdote en la eucaristía que son precisas para mí, el saludo de la persona que me anima, o aquella que espera algo de mí… La respuesta la puedo encontrar en la oración sincera y constante.

No sé, sea cual sea el lenguaje que tu usas para comunicarte con nosotros, ayúdanos Dios mío, a entenderlo, a tener los oídos listos, prestos, limpios, dispuestos, para que no tengas que gritarnos, pero si lo debes hacer, hazlo, porque no deseamos apartarnos de ti, de tu amor, tu protección y tu bondad.