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Enseñanzas de San José – día veintitres

Enseñanzas de San José

Enseñanzas de San José - día 23

Protege la verdad

San José fue un hombre que, aunque no hablaba mucho, siempre defendió la verdad.

Al aceptar a María y al niño Jesús como su familia, protegió la verdad de la concepción divina.

Esto te enseña a defender la verdad, incluso cuando hacerlo pueda implicar sacrificio o dificultades.

En tu vida, debes ser valiente para defender lo que es justo y verdadero, siempre con amor y sin temor.

Propósito para hoy

Dedica un momento del día a reconocer los dogmas de la fe y analiza si con tu vida estás honrando la verdad.

San José, guíame para que pueda descubrir lo que Dios quiere de mí y vivir conforme a Su voluntad. Amén.

Rosario a San José

Contempla los ocho misterios:

1. El anuncio del ángel de que lo concebido en María es obra del Espíritu Santo.
2. La búsqueda de posada en Belén.
3. El nacimiento del Niño Jesús en Belén.
4. La presentación del Niño Jesús en el templo, ofreciendo un par de tórtolas o dos palomas.
5. La huida a Egipto con Jesús y con María.
6. El regreso de la Sagrada Familia a Nazaret.
7. Jesús perdido y hallado en el templo.
8. La gloriosa muerte de San José, en brazos de Jesús y de María.

Cómo rezar el Rosario

Se menciona el misterio y se reza 7 veces entre cada misterio (en honor a los siete dolores y siete gozos de San José) lo siguiente:

V/ San José, custodio de los sagrados de Jesús y de María.
R/ Inflama mi corazón para que en él solo reine, Jesús, como reinó en tu santo corazón.

En lugar del Gloria: se reza

V/Jesús, José y María,
R/ Les doy el corazón y el alma mía.

Al final del rosario, rezar tres veces:
V/ San José, patrono de los devotos de los Sagrados Corazones de Jesús y de María
R/ Ruega por nosotros.

Oración Final

Glorioso patriarca San José, cuya intercesión, sabe hacer posibles las cosas imposibles, ven en mi ayuda en estos momentos de angustia y dificultad. Toma bajo tu protección las situaciones tan serias y difíciles que te encomiendo, a fin de que tengan una feliz solución. Mi bien amado Padre: toda mi confianza está puesta en ti. Y, dado que lo puedes todo ante Jesús y María, muéstrame que tu bondad es tan grande como tu poder. Amén

 

 

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