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Evangelio De Hoy l Padre Carlos Yepes l domingo 11 julio 2021

Evangelio del día 

Para escuchar el evangelio y la reflexión puedes darle clic al video

Amos 7,12-15:

En aquellos días, dijo Amasías, sacerdote de Casa de Dios, a Amós: – Vidente, vete y refúgiate en tierra de Judá; come allí tu pan y profetiza allí. No vuelvas a profetizar en Casa de Dios, porque es el santuario real, el templo del país. Respondió Amós: – No soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos. El Señor me sacó de junto al rebaño y me dijo: “Te y profetiza a mi pueblo de Israel».

Salmo 84:

R/. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

Voy a escuchar lo que dice el Señor: Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos.
La salvación está ya cerca de sus fieles, y la gloria habitará en nuestra tierra. R/.

La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra, y la justicia mira desde el cielo. R/.

El Señor nos dará la lluvia, y nuestra tierra dará su fruto. La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos. R/.

Efesios 1,3-14:

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya. Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia ha sido un derroche para con nosotros, dándonos a conocer el misterio de su voluntad. Este es el plan que había proyectado realizar por Cristo cuando llegase el momento culminante: recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra. Por su medio hemos heredado también nosotros. A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad. Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria. Y también vosotros, que habéis escuchado la palabra de verdad, el Evangelio de vuestra salvación, en el que creísteis, habéis sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo prometido, el cual es prenda de nuestra herencia, para liberación de su propiedad, para alabanza de su gloria.

San Marcos 6,7-13:

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió:
-Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Ideas centrales del evangelio por el padre Carlos Yepes

Jesús, como nadie, comprende la fragilidad del alma humana. Por eso, en la misión evangelizadora, en la tarea del anuncio del reino del amor, de la cultura, de la esperanza y del encuentro humano, Jesús nunca nos envía en soledad, porque sabe que ante persecuciones, incomprensiones o algunas pruebas, fácilmente nos desanimaremos, siempre el envío de Jesús es de dos en dos; mira, por ejemplo, en la comunidad matrimonial, ¡qué expresión tan bella!, la pareja de esposos, que son, de alguna manera, enviados de Dios para la educación, la formación de sus hijos.

Hoy descubre que no estás solo o abandonado en el mundo, por el contrario, tienes la fuerza del Espíritu Divino para anunciar con autoridad y para liberar con poder. El poder que te viene del bautismo, de los sacramentos, de la meditación de la Palabra, de tu vida, de oración y, sobre todo, de la Eucaristía frecuente.

Suele suceder que pensamos que para evangelizar necesitamos muchas tecnologías, grandes salones, numerosos recursos económicos y materiales, y olvidamos que la fuerza de la evangelización está en un alma dócil a Dios, que se deja conducir por el Espíritu, que se deja guiar por el amor y la luz divinas.