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Evangelio De Hoy l Padre Carlos Yepes I domingo 05 septiembre 2021

Evangelio del día 

Para escuchar el evangelio y la reflexión puedes darle clic al video

Isaías 35,4-7a:

Decid a los cobardes de corazón: «Sed fuertes, no temáis.
Mirad a vuestro Dios que trae el desquite, viene en persona, resarcirá y os salvará». Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará. Porque han brotado aguas en el desierto, torrentes en la estepa; el páramo será un estanque, lo reseco un manantial.

Salmo 146

Alaba, alma mía, al Señor.

Él mantiene su fidelidad perpetuamente hace justicia a los oprimidos,
da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos.

El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos, el Señor guarda a los peregrinos.

Sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente, tu Dios, Sión, de edad en edad.

Santiago 2,1-5:

Hermanos míos: No juntéis la fe en nuestro Señor Jesucristo glorioso con el favoritismo. Por ejemplo: llegan dos hombres a la reunión litúrgica. Uno va bien vestido y hasta con anillos en los dedos; el otro es un pobre andrajoso. Veis al bien vestido y le decís: «Por favor, siéntate aquí, en el puesto reservado.» Al pobre, en cambio: «Estate ahí de pie o siéntate en el suelo.»
Si hacéis eso, ¿no sois inconsecuentes y juzgáis con crite­rios malos? Queridos hermanos, escuchad: ¿Acaso no ha elegido Dios a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del reino, que prometió a los que lo aman?

San Mateo 7,31-37:

En aquel tiempo, dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: – «Effetá», esto es: «Ábrete.» Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. El les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: – «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»

Ideas centrales del evangelio por el padre Carlos Yepes

A partir de este evangelio debemos de preguntarnos: ¿Qué sorderas hay en nuestra vida y cómo debemos de aprender a escuchar?
No solamente con los oídos, sino con el corazón, con nuestra espiritualidad; descubrir que hay voces profundas en la vida que nunca debemos de ignorar.

Distingamos cinco clases de sorderas en el ser humano:
La primera, la sordera orgánica o del sentido del oído, que nos impide reconocer con nitidez los sonidos y las palabras comunicadoras que otros nos transmiten.
Sordera vital o existencial, que nos incapacita para hacer aprendizajes sabios de todo lo que acontece en nuestra historia.
La sordera afectiva, donde no reconocemos el tesoro del amor de personas cercanas.
Sordera moral en nuestra vida, cuando somos incapaces de diferenciar el bien del mal, lo torcido de lo recto, la verdad de la mentira, lo real de lo aparente.
Y la sordera espiritual, cuando nos cerramos a la Fe y al amor de Dios.