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Evangelio De Hoy l Padre Carlos Yepes I domingo 08 agosto 2021

Evangelio del día 

Para escuchar el evangelio y la reflexión puedes darle clic al video

1 Reyes 19,4-8:

En aquellos días, Elías continuó por el desierto una jornada de camino, y, al final, se sentó bajo una retama y se deseó la muerte: – «¡Basta, Señor! ¡Quítame la vida, que yo no valgo más que mis padres!» Se echó bajo la retama y se durmió. De pronto un ángel lo tocó y le dijo: – «¡Levántate, come!» Miró Elías, y vio a su cabecera un pan cocido sobre piedras y un jarro de agua. Comió, bebió y se volvió a echar. Pero el ángel del Señor le volvió a tocar y le dijo: – «¡Levántate, come!, que el camino es superior a tus fuerzas.» Elías se levantó, comió y bebió, y, con la fuerza de aquel alimento, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios.

Salmo 34

Gustad y ved qué bueno es el Señor.

Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias.

Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de sus angustias.

El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los protege. Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él.

Efesios 4, 30. – 5, 2:

Hermanos: No pongáis triste al Espíritu Santo de Dios con que él os ha marcado para el día de la liberación final. Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda la maldad. Sed buenos, comprensivos, perdonaos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo. Sed imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima de suave olor.

San Juan 6,41-51:

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. En aquel tiempo, los judíos criticaban a Jesús porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo», y decían: – «¿No es este Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?» Jesús tomó la palabra y les dijo: – «-No critiquéis. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: «Serán todos discípulos de Dios.» Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»

Ideas centrales del evangelio por el padre Carlos Yepes

Elías encuentra pan cocido sobre piedras y un jarro de agua junto al árbol donde está, él lo hace, se alimenta, se nutre, mostrando que desde la historia de todos los tiempos el hombre es un ser profundamente necesitado de afecto, de salud, de amor y alimento diario.

Por otro lado, el salmo nos invita a meditar, si el afligido invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de todas sus angustias. Alimentarnos de la palabra de Dios ciertamente, alimentarnos de los sacramentos claro que sí, pero alimentarnos con el alimento por excelencia, el pan de vida eterna, la Eucaristía como tal.

Sin la fe es muy difícil agradar a Dios, recordando la carta famosa a los Hebreos en el Capítulo 11, el texto más bello de toda la Biblia sobre la fe, pero aquí se nos acentúa de alguna manera una luz especial, sólo por la fe alcanzaremos la vida eterna.

Jesús nos invita a reconocer un pan cualificado, un pan esencial, un pan único, un pan del cual nunca nos podremos desprender, el pan que está presente en Él y que se nos da en la Eucaristía a cada uno de nosotros.