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Evangelio De Hoy l Padre Carlos Yepes I jueves 14 octubre 2021

Evangelio del día 

Para escuchar el evangelio y la reflexión puedes darle clic al video

Romanos 3, 21-30a

Hermanos: Ahora, la justicia de Dios, atestiguada por la Ley y los Profetas, se ha manifestado independientemente de la Ley. Por la fe en Jesucristo viene la justicia de Dios a todos los que creen, sin distinción alguna. Pues todos pecaron y todos están privados de la gloria de Dios, y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención de Cristo Jesús, a quien constituyó sacrificio de propiciación mediante la fe en su sangre. Así quería Dios demostrar que no fue injusto dejando impunes con su tolerancia los pecados del pasado; se proponía mostrar en nuestros días su justicia salvadora, justificándose a sí mismo y cancelando la culpa del que apela a la fe en Jesús. Y ahora, ¿dónde queda el orgullo? Queda eliminado. ¿En nombre de qué? ¿De las obras? No, en nombre de la fe. Sostenemos, pues, que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la Ley. ¿Acaso es Dios sólo de los judíos? ¿No lo es también de los gentiles? Evidente que también de los gentiles, sí es verdad que no hay más que un Dios. Él absuelve a los circuncisos en virtud de la fe y a los no circuncisos también por la fe.

Salmo (130) 129

Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa.

Desde lo hondo a ti grito, Señor: Señor, escucha mi voz; estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero de ti procede el perdón, y así infundes respeto.

Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra, mi alma aguarda al Señor.

San Lucas 11,47-54

En aquel tiempo, dijo el Señor: ¡Ay de vosotros, que edificáis mausoleos a los profetas, después que vuestros padres los mataron! Así sois testigos de lo que hicieron vuestros padres, y lo aprobáis; porque ellos los mataron y vosotros les edificáis sepulcros. Por algo dijo la sabiduría de Dios: «Les enviaré profetas y apóstoles: a algunos los perseguirán y matarán»; y así a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de los profetas derramada desde la creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario. Sí, os lo repito: se le pedirá cuenta a esta generación. ¡Ay de vosotros, juristas, que os habéis quedado con la llave del saber: vosotros que no habéis entrado y habéis cerrado el paso a los que intentaban entrar! Al salir de allí, los letrados y fariseos empezaron a acosarlo y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, para cogerlo con sus propias palabras.

Ideas centrales del evangelio por el padre Carlos Yepes

¿Por qué somos hipócritas?, porque disimulamos nuestras verdaderas intenciones, y podemos dar tres sencillas respuestas que buscan de alguna manera acercarnos a una revisión profunda de nuestra vida.
Primera respuesta: somos hipócritas porque nos encanta aparecer como buenos y justos ante los demás, buscamos tener la aprobación, el respeto y el reconocimiento de los otros.

¿Por qué la hipocresía es una actitud existencial tan universal? y podemos dar en una segunda respuesta: porque necesitamos ocultar las intenciones del corazón, sobre todo cuando esas intenciones son maliciosas, o torcidas.

En una tercera respuesta pudiéramos decir, que somos hipócritas,
porque al mejor estilo de los fariseos en tiempos de Jesús, nos gusta sentirnos mejores, más buenos que los demás.