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Evangelio De Hoy l Padre Carlos Yepes I miércoles 11 agosto 2021

Evangelio del día 

Para escuchar el evangelio y la reflexión puedes darle clic al video

Deuteronomio 34,1-12:

En aquellos días, Moisés subió de la estepa de Moab al monte Nebo, a la cima del Fasga, que mira a Jericó; y el Señor le mostró toda la tierra: Galaad hasta Dan, el territorio de Neftall, de Efraín y de Manasés, el de Judá, hasta el mar occidental, el Negueb y la comarca del valle de Jericó, la ciudad de las palmeras, hasta Soar; y le dijo: «Ésta es la tierra que prometí a Abrahán, a Isaac y a Jacob, diciéndoles: «Se la daré a tu descendencia.» Te la he hecho ver con tus propios ojos, pero no entrarás en ella.» Y allí murió Moisés, siervo del Señor, en Moab, como había dicho el Señor. Lo enterraron en el valle de Moab, frente a Bet Fegor; y hasta el día de hoy nadie ha conocido el lugar de su tumba. Moisés murió a la edad de ciento veinte años; no habla perdido vista ni había decaído su vigor. Los israelitas lloraron a Moisés en la estepa de Moab, treinta días, hasta que terminó el tiempo del duelo por Moisés. Josué, hijo de Nun, estaba lleno del Espíritu de Sabiduría, porque Moisés le había impuesto las manos; los israelitas le obedecieron e hicieron lo que el Señor había mandado a Moisés. Pero ya no surgió en Israel otro profeta como Moisés, con quien el Señor trataba cara a cara; ni semejante a él en los signos y prodigios que el Señor le envió a hacer en Egipto contra el Faraón, su corte y su país; ni en la mano poderosa, en los terribles portentos que obró Moisés en presencia de todo Israel.

Salmo 66:

Bendito sea Dios, que me ha devuelto la vida.

Aclamad al Señor, tierra entera; tocad en honor de su nombre, cantad himnos a su gloria. Decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!»

Venid a ver las obras de Dios, sus temibles proezas en favor de los hombres.
Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, haced resonar sus alabanzas.

Fieles de Dios, venid a escuchar, os contaré lo que ha hecho conmigo:
a Él gritó mi boca y lo ensalzó mi lengua.

San Mateo 18,15-20:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro, además, que, si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

Ideas centrales del evangelio por el padre Carlos Yepes

A propósito de este Evangelio, reconozcamos que todos estamos llamados a hacer correctores y corregidos por los demás, de hecho, muchas vidas se habrían salvado, muchas vidas no se habrían malogrado, si se hubiera dado un amigo, un hermano, un papá, un familiar, un buen ser humano que hubiera corregido, que hubiera exhortado al equivocado a tiempo.

Hoy descubrimos que no sabemos corregir, que la corrección es sobre todo un Don de Dios, un regalo del Espíritu y un aprendizaje que tenemos que descubrir el reconocer cada día de la vida.

Corrijamos en la vida con paciencia, descubramos que muchos cambios se dan a lo largo del tiempo y que a veces una persona necesita ser exhortada, corregida, una, dos, tres, cuatro, siete veces para que haya un cambio significativo y real en su vida.

Busca un tiempo oportuno, que la persona quizás esté sola, este con el corazón abierto y disponible, busca un espacio adecuado, quizás en soledad, cierto ambiente de tranquilidad y busca las circunstancias de horario, de ambientación, donde se pueda generar un diálogo franco y sincero a la hora de corregir.