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Evangelio De Hoy l Padre Carlos Yepes I viernes 10 septiembre 2021

Evangelio del día 

Para escuchar el evangelio y la reflexión puedes darle clic al video

Timoteo 1,1-2.12-14:

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por disposición de Dios nuestro salvador y de Jesucristo nuestra esperanza, a Timoteo, verdadero hijo en la fe. Te deseo la gracia, la misericordia y la paz de Dios Padre y de Cristo Jesús Señor nuestro. Doy gracias a Cristo Jesús nuestro Señor que me hizo capaz, se fio de mí y me confió este ministerio. Eso que yo antes era un blasfemo, un perseguidor y un violento. Pero Dios tuvo compasión de mí, porque yo no era creyente y no sabía lo que hacía. Dios derrochó su gracia en mí, dándome la fe y el amor cristiano.

Salmo 16

Tú, Señor, eres el lote de mi heredad.

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.» El Señor es el lote de mi heredad y mi cáliz, mi suerte está en tu mano.

Bendeciré al Señor que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré.

Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.

San Lucas 6,39-42:

En aquel tiempo, ponía Jesús a sus discípulos esta comparación: -¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Un discípulo no es más que su maestro, si bien cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «hermano, déjame que te saque la mota del ojo, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo?, ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano.

Ideas centrales del evangelio por el padre Carlos Yepes

En la ceguera espiritual, no puede nadie guiar a otro si está ciego en su corazón, lo afirmará Jesús: “¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego, si van caminando no caerán los dos juntos en un hoyo o en un hueco?”.

Nos invita Jesús a tener luz en el corazón para poder ser guía de otros.

Hemos aprendido de nuestros ancestros: que no hay peor ciego que aquel que no quiere ver y podríamos agregar, no hay peor ciego que aquel que no se reconoce sin luz, que no se reconoce con ceguera en su propia vida.

Muchos de nosotros vivimos con la conciencia aparentemente muy tranquila, pensamos que estamos de lo más iluminados, que caminamos en la verdad, que estamos gobernando o administrando nuestra vida de la mejor manera.

Pero luego descubrimos con un poco de luz, cuan ciegos, cuan equivocados, cuan torcidos estábamos en el camino de nuestra vida.