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Evangelio De Hoy l Padre Carlos Yepes I viernes 17 septiembre 2021

Evangelio del día 

Para escuchar el evangelio y la reflexión puedes darle clic al video

1 Timoteo 6,2c-12:

Querido hermano: Esto es lo que tienes que enseñar y recomendar. Si alguno enseña otra cosa distinta, sin atenerse a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo y a la doctrina que armoniza con la piedad, es un orgulloso y un ignorante, que padece la enfermedad de plantear cuestiones inútiles y discutir atendiendo sólo a las palabras. Esto provoca envidias, polémicas, difamaciones, sospechas maliciosas, controversias propias de personas tocadas de la cabeza, sin el sentido de la verdad, que se han creído que la piedad es un medio de lucro. Es verdad que la religión es una ganancia, cuando uno se contenta con poco. Sin nada vinimos al mundo y sin nada nos iremos de él. Teniendo qué comer y qué vestir nos basta. En cambio, los que buscan riquezas, se enredan en mil tentaciones, se crean necesidades absurdas y nocivas, que hunden a los hombres en la perdición y la ruina. Porque la codicia es la raíz de todos los males, y muchos, arrastrados por ella, se han apartado de la fe y se han acarreado muchos sufrimientos. Tú en cambio, hombre de Dios, huye de todo esto, practica la justicia, la religión, la fe, el amor, la paciencia, la delicadeza. Combate el buen combate de la fe. Conquista la vida eterna a la que fuiste llamado, y de la que hiciste noble profesión ante muchos testigos.

Salmo 49

Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.

¿Por qué habré de temer los días aciagos, cuando me cerquen y acechen los malvados que confían en su opulencia y se jactan de sus inmensas riquezas?

Nadie puede salvarse ni dar a Dios un rescate. Es tan caro el rescate de la vida, que nunca les bastará para vivir perpetuamente, sin bajar a la fosa.

No te preocupes si se enriquece un hombre y aumenta el fasto de su casa:
cuando muera, no se llevará nada, su fasto no bajará con él.

Aunque en vida se felicitaba: «Ponderan lo bien que lo pasa», irá a reunirse con sus antepasados, que no verán nunca la luz.

San Lucas 8,1-3:

En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando la buena noticia del Reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.

Ideas centrales del evangelio por el padre Carlos Yepes

Jesús fue un peregrino, Jesús fue un itinerante, Jesús no se detuvo en un solo lugar, Él entendió que, para sembrar un mensaje nuevo, que tendría el poder de cambiar la historia de la humanidad y del mundo, tenía que ir de aquí para allá, en un pueblo y en otro, ir sembrando con sus palabras, con su ejemplo y con sus obras de sanación, ir sembrando un mensaje que arraigara profundamente en el corazón de los suyos.

Nosotros, de alguna manera reconociendo este testimonio de Jesús, que seamos también caminantes por el mundo y en todo lugar, a tiempo y a destiempo, oportuna e inoportunamente, en el trabajo o en la casa, en actividad o en descanso, con la familia o con los amigos.

Hablemos de Jesús, caminemos, vayamos a un lugar y a otro, no nos detengamos que el Evangelio es sobre todo dinamismo.

Descubramos que el evangelio no es una experiencia de vivir el Reino, el amor de Dios en solitario, por allá encerrados, no sé, en una finca, en una casa, sin contacto con nadie. El evangelio es una experiencia comunitaria.

Se nos invita pues a experimentar la vida, como un acompañamiento a otras personas, y también nosotros dejarnos acompañar. Solo en comunión se puede experimentar la grandeza del amor de Dios.