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Evangelio De Hoy l Padre Carlos Yepes I viernes 24 diciembre 2021

Evangelio del día 

Para escuchar el evangelio y la reflexión puedes darle clic al video

2 Samuel 7,1-5.8b-12. 14a.16:

Cuando el rey David se estableció en su palacio, y el Señor le dio la paz con todos los enemigos que le rodeaban, el rey dijo al profeta Natán: – Mira, yo estoy viviendo en casa de cedro, mientras el arca del Señor vive en una tienda.

Natán respondió al rey: – Ve y haz cuanto piensas, pues el Señor está contigo.

Pero aquella noche recibió Natán la siguiente palabra del Señor:

– Ve y dile a mi siervo David: «Así dice el Señor: ¿Eres tú quien me va a construir una casa para que habite en ella? Yo te saqué de los apriscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. Yo estaré contigo en todas tus empresas, acabaré con tus enemigos, te haré famoso como a los más famosos de la tierra.

Daré un puesto a Israel, mi pueblo, lo plantaré para que viva en él sin sobresaltos, y en adelante no permitiré que los malvados lo aflijan como antes, cuando nombré jueces para gobernar a mi pueblo Israel. Te pondré en paz con todos tus enemigos, y, además, el Señor te comunica que te dará una dinastía.

Y, cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré su realeza. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mí presencia; tu trono permanecerá por siempre».

Salmo (89)

Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré tu fidelidad por todas las edades. Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad.»
Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

Sellé una alianza con mi elegido, jurando a David, mi siervo: «Te fundaré un linaje perpetuo, edificaré tu trono para todas las edades.»
Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

Él me invocará: «Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora.» Le mantendré eternamente mi favor, y mi alianza con él será estable.
Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

San Lucas 1,67-79:

En aquel tiempo, Zacarías, padre de Juan, lleno del Espíritu Santo, profetizó diciendo: «Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas y en la sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.»

Ideas centrales del evangelio por el padre Carlos Yepes

Se nos invita al coraje, se nos invita a vivir con libertad, sin temor, sin miedos, y que sirvamos con santidad y justicia toda nuestra vida a Dios, y Él nos protegerá de toda maldad, de toda cizaña, de toda intriga humana.

Dios Salvador, viene a conjurar, no en el momento de su Encarnación, sino al final de su vida con su Pascua, viene a conjurar, a superar, el misterio que el pecado genera en la vida del hombre, la muerte del ser.

Pero también viene a ser portador de paz; podemos vivir con una paz profunda en el corazón, no la de las componendas, o acuerdos políticos, sino la que es solamente un don de Dios, que nos lleva a desarmar los espíritus y a mirarnos como hermanos, unos a otros.

Hoy, a pocas horas de la Navidad, con toda la fuerza del alma decimos: Niño Jesús, ven a nuestras vidas, ven a nuestras almas, ven a nuestras familias, ven a nuestro mundo, ven, no postergues más tu llegada, ven acompáñanos, y se el portador de tanta salvación, y de tanta luz, para la vida del mundo.