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Evangelio De Hoy l Padre Carlos Yepes l domingo 14 de marzo 2021

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Crónicas 36

En aquellos días, todos los jefes, los sacerdotes y el pueblo multiplicaron sus infidelidades, imitando las aberraciones de los pueblos y profanando el templo del Señor, que él había consagrado en Jerusalén. El Señor, Dios de sus padres, les enviaba mensajeros a diario porque sentía lástima de su pueblo y de su morada. Pero ellos escarnecían a los mensajeros de Dios, se reían de sus palabras y se burlaban de sus profetas, hasta que la ira del Señor se encendió irremediablemente contra su pueblo. Incendiaron el templo de Dios, derribaron las murallas de Jerusalén; incendiaron todos sus palacios y destrozaron todos los objetos valiosos. Deportó a Babilonia a todos los que habían escapado de la espada; fueron esclavos suyos y de sus hijos hasta el advenimiento del reino persa; Así se cumplió lo que había Dios, por medio de Jeremías: Hasta que la Tierra pague los sábados, descansará todos los días de la desolación, hasta cumplirse setenta años. En el año primero de Ciro, rey de Persia, para cumplir lo que había dicho Dios por medio de Jeremías, el Señor movió a Ciro, rey de Persia, a promulgar la palabra y por escrito en todo su reino: Así dice Ciro, rey de Persia: «El Señor, Dios del cielo, me ha entregado todos los reinos de la Tierra. Él me ha encargado construirle un templo en Jerusalén de Judá. Quien de entre ustedes pertenezca a su pueblo puede volver, ¡qué el Señor, su Dios, ¡esté con él!»

Salmo 137

R/. Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti

Junto a los canales de Babilonia nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión; en los sauces de sus orillas colgábamos nuestras cítaras. R/.

Allí los que nos deportaron nos invitaban a cantar; nuestros opresores, a divertirlos: Cantadnos un cantar de Sión. R/.

¡Cómo cantar un cántico del Señor en tierra extranjera! Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha. R/.

Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti, si no pongo a Jerusalén en la cumbre de mis alegrías. R/.

Efesios 2, 4-10

Hermanos: Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo –están salvados por pura gracia–, nos ha resucitado con Cristo Jesús, nos ha sentado en el cielo con él para revelar, en los tiempos venideros, la inmensa riqueza de su gracia, mediante su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.  En efecto, por gracia, ustedes están salvados mediante la fe. Y esto no viene de ustedes, es don de Dios; tampoco viene de las obras, para que nadie pueda presumir. Somos, pues, obra suya. Dios nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las buenas obras, que de antemano dispuso él que las practicásemos.

San Juan 3,14-21

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo que entregó a su unigénito para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no había creído en el nombre del unigénito de Dios. Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra mal detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que obre la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

Ideas centrales del evangelio por el padre Carlos Yepes

¡Todo el que verdaderamente crea, todo el que verdaderamente tenga fe y espera en Jesús, por él, y solamente a partir de Jesús: tendrá vida eterna y nadie perecerá!

Señor, fortalece mi fe, que es la única que salva; Señor no dejes que me condene perdiendo años preciosos de mi vida, años de juventud, años de salud y vitalidad pensando que el mundo y sus falsas vanidades, sus engaños disfrazados de hermosura, nos prometen una felicidad de un bienestar, que en el fondo no son capaces de darnos.

 

 

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