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Evangelio De Hoy l Padre Carlos Yepes l jueves 27 mayo 2021

Para escuchar el evangelio y la reflexión puedes darle clic al video

Eclesiástico 42, 15-26

Voy a recordar las obras de Dios y a contar lo que he visto: por la palabra de Dios son creadas y de su voluntad reciben su tarea. El sol sale mostrándose a todos, la gloria del Señor se refleja en todas sus obras. Aun los santos de Dios no bastaron para contar las maravillas del Señor. Dios fortaleció sus ejércitos, para que estén firmes en presencia de su gloria. Sondea el abismo y el corazón, penetra todas sus tramas, declara el pasado y el futuro y revela los misterios escondidos. No se le oculta ningún pensamiento ni se le escapa palabra alguna. Ha establecido el poder de su sabiduría, es el único desde la eternidad; no puede crecer ni menguar ni le hace falta un maestro. ¡Qué amables son todas sus obras!, y eso que no vemos más que una chispa. Todas viven y duran eternamente y obedecen en todas sus funciones. Todas difieren unas de otras, y no ha hecho ninguna inútil. Una excede a otra en belleza: ¿quién se saciará de contemplar su hermosura?

Salmo 33

R/. La Palabra del Señor hizo el cielo.

Den gracias al Señor con la cítara, toquen en su honor el arpa de diez cuerdas; cántenle un cántico nuevo, acompañando los vítores con bordones. /R.

Que la Palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra. /R.

La palabra del Señor hizo el cielo; el aliento de su boca, sus ejércitos; encierra en un odre las aguas marinas, mete en un depósito el océano. /R.

Tema al Señor la tierra entera, tiemblen ante él los habitantes del orbe: porque él lo dijo, y existió, él lo mandó, y surgió. /R.

San Marcos 10, 46-52

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí. Muchos lo regañaban para que se callara. Pero él gritaba más: Hijo de David, ten compasión de mí. Jesús se detuvo y dijo: Llámenlo. Llamaron al ciego, diciéndole: Ánimo, levántate, que te llama. Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús. Jesús le dijo: ¿Qué quieres que haga por ti?
El ciego le contestó: Maestro, que pueda ver. Jesús le dijo: Anda, tu fe te ha curado. Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

 

Ideas centrales del evangelio por el Padre Carlos Yepes

La curación de un ciego nos lleva a nosotros a pensar lo que es el poder de Dios al momento de sanar enfermedades y dolores en la vida humana, pero nos lleva también a pensar que además de la ceguera física, material, quizás por un daño del nervio óptico, hay una ceguera más profunda en el ser humano; podríamos hablar de una ceguera espiritual, de una ceguera del corazón.

A veces por ignorancia, a veces por desprecio a lo religioso, a veces por ideologías, por nacionalismos que nos ensoberbecen, miramos con desdén toda manifestación o la dimensión religiosa y trascendente de todo ser humano.

Olvidamos que el ser humano es por excelencia un ser trascendental.

La ceguera más profunda y más dolorosa que hay: el pecado; por donde se le acerque, por donde se le mire, el pecado es oscuridad en el alma humana, el pecado es ceguera profunda;
bien porque hay una idolatría, un desplazamiento de Dios.