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Evangelio De Hoy l Padre Carlos Yepes l lunes 15 de marzo 2021

Para escuchar el evangelio y la reflexión puedes darle clic al video

Isaías 65, 17-21

Esto dice el Señor; Miren: voy a crear un nuevo cielo y una nueva tierra: de las cosas pasadas ni habrá recuerdo ni vendrá pensamiento. Regocíjense, alégrense por siempre por lo que voy a crear: yo creo a Jerusalén, “alegría”, y a su pueblo, “júbilo”. Me alegraré por Jerusalén y me regocijaré con mi pueblo, ya no se oirá en ella ni llanto ni gemido; ya no habrá allí niño que dure pocos días, ni adulto que no colme sus años, pues será joven quien muera a los cien años, y quien no los alcance se tendrá por maldito. Construirán casas y las habitarán, plantarán viñas y comerán los frutos.

Salmo 30

R/. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, sacaste mi vida del abismo, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R/.

Tañan para el Señor, fieles suyos, celebren en el recuerdo de su nombre santo; su cólera dura un instante; su bondad, de por vida; al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo. R/.

Escucha, Señor, y ten piedad de mí; Señor, socórreme. Cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R/.

San Juan 4, 43-54

En aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había atestiguado: Un profeta no es estimado en su propia patria. Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta. Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaum. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose. Jesús le dijo: Si no veis signos y prodigios, no creen. El funcionario insiste: Señor, baja antes de que se muera mi niño. Jesús le contesta:
“Anda, tu hijo vive”. El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron: Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre. El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive. Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.

Ideas centrales del evangelio por el padre Carlos Yepes

Hoy te invito, para que, al ejemplo del funcionario real cuya fe logro la sanación y la salud de su hijo, tú le digas al Señor: ¡creo profundamente en que tú eres mi salvador!

Dejémonos invadir por la fuerza sanadora, por la fuerza liberadora, pero sobre todo por la fuerza vivificadora que nos hace sentir vivos de Jesús en nuestra vida.

Digamos con el salmo del día de hoy: te ensalzaré, Señor, porque me has librado.