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Evangelio De Hoy l Padre Carlos Yepes l lunes 22 de marzo 2021

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Daniel 13

En aquellos días, la asamblea condenó a Susana a muerte. Susana dijo gritando: Dios eterno, que ves lo desconocido, que lo sabes todo antes de que suceda, tú sabes que han dado falso testimonio contra mí, y ahora tengo que morir, siendo inocente de lo que su maldad ha inventado contra mí. Y el Señor escuchó su voz. Mientras la llevaban para ejecutarla, Dios suscitó el Espíritu Santo en un muchacho llamado Daniel: y este dio una gran voz: Yo soy inocente de la sangre de esta. Toda la gente se volvió a mirado, y le preguntaron: ¿Qué es lo que estás diciendo? Él, plantado en medio de ellos, les contestó: Pero ¿están locos, hijos de Israel? ¿Conque, sin discutir la causa ni conocer la verdad condenan a una hija de Israel? Vuelvan al tribunal, porque esos han dado falso testimonio contra ella. La gente volvió a toda prisa, Los ancianos le dijeron: Ven, siéntate con nosotros e infórmanos, porque Dios mismo te ha dado la ancianidad. Daniel Les dijo: Sepárenlos, lejos uno del otro, que los voy a interrogar. Cuando estuvieron separados el uno del otro, él llamó a uno de ellos y le dijo: envejecido en días y en crímenes! Ahora vuelven tus pecados pasados, cuando dabas sentencias injustas condenando inocentes y absolviendo culpables, contra el mandato del Señor: -No matarás al inocente ni al justo». Ahora, puesto que tú la viste, dime debajo de qué árbol los viste abrazados. Él contestó: Debajo de una acacia. Respondió Daniel: Tu calumnia se vuelve contra ti. Un ángel de Dios ha recibido ya La sentencia divina y te va a partir por medio. Lo apartó, mandó traer al otro y le dijo: ¡Hijo de Canaán, y no de Judá! La belleza te sedujo y la pasión pervirtió tu corazón. Lo mismo hacían con las mujeres israelitas, y ellas por miedo se acostaban con ustedes; pero una mujer judía no ha tolerado su maldad. Ahora dime: ¿bajo qué árbol los sorprendiste abrazados? Él contestó: Debajo de una encina. Replicó Daniel: Tu calumnia también se vuelve contra ti. El ángel de Dios aguarda con la espada para dividirte por medio. Y así acabará con ustedes. Entonces toda la asamblea se puso a gritar bendiciendo a Dios, que salva a los que esperan en él. Se alzaron contra los dos ancianos, a quienes Daniel había dejado convictos de falso testimonio por su propia confesión, e hicieron con ellos lo mismo que ellos habían tramado contra el prójimo. Les aplicaron la ley de Moisés y los ajusticiaron. Aquel día se salvó una vida inocente.

Salmo 23

Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo.

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. R.

Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos: me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. R.

Juan 8, 1-11

Jesús se dirigió al Monte de los Olivos. Y por la mañana temprano fue otra vez al templo, y todo el pueblo se reunió junto a él: él se sentó y se puso a enseñarles. Entonces los escribas y los fariseos le llevaron una mujer que habían sorprendido cometiendo adulterio, la colocaron en medio y le dijeron a Jesús: Maestro, a esta mujer la sorprendimos en el momento mismo de cometer adulterio. Y en La Ley nos mandó Moisés que a esas personas hay que darles muerte apedreándolas ¿Tú qué dices? Esto lo decían para ponerlo en dificultades y tener de qué acusarlo. Pero Jesús se inclinó y empezó a escribir con el dedo en el suelo. Como ellos siguieron insistiendo con La pregunta, él se levantó y Les dijo: iEl que no tenga pecado, que le tire la primera piedra! Y se volvió a inclinar y siguió escribiendo en el suelo. Ellos, al oír esto, se fueron retirando uno por uno, comenzando por los más viejos: y quedó solo Jesús, con la mujer, que seguía allí delante. Entonces se incorporó y le preguntó: Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te condenó? Ella respondió: Nadie, Señor. Jesús Le dijo: Pues tampoco yo te condeno. Vete, y de ahora en adelante no peques más.

Ideas centrales del evangelio por el padre Carlos Yepes

Dios suscita: hombres justos, a la manera del profeta Daniel, que salvaron en ese día, en el momento final, la vida inocente de la joven Susana.

Huye de aquellos que pasan la vida: acusando, señalando, denunciado, condenando a los demás; probablemente en ellos, y por un extraño y complejo mecanismo psicológico, hay más culpa porque la vida me ha enseñado que detrás de muchos acusadores hay un pecado escondido que quieren disfrazar, precisamente: señalando, condenando a los demás.

Señor, que tengamos tu mirada, que miremos con compasión las fragilidades de los demás y que tengamos respeto por la vida de los otros.