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Evangelio De Hoy l Padre Carlos Yepes l martes 8 junio 2021

Para escuchar el evangelio y la reflexión puedes darle clic al video

San Pablo a los Corintios 1, 18-22

Hermanos: ¡Dios me es testigo! La palabra que os dirigimos no fue primero sí y luego no. Cristo Jesús, el Hijo de Dios, el que Silvano, Timoteo y yo os hemos anunciado, no fue primero sí y luego no; en él todo se ha convertido en un sí; en él todas las promesas han recibido un sí. Y por él podemos responder: Amen a Dios, para gloria suya. Dios es quien nos confirma en Cristo a nosotros junto con vosotros. Él nos ha ungido, él nos ha sellado, y ha puesto en nuestros corazones, como prenda suya, el Espíritu.

Salmo 119

R/. Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo.

Tus preceptos son admirables, por eso los guarda mi alma. R.

La explicación de tus palabras ilumina, da inteligencia a los ignorantes. R.

Abro la boca y respiro, ansiando tus mandamientos. R.

Vuélvete a mí y ten misericordia, como es tu norma con los que aman tu nombre. R.

Asegura mis pasos con tu promesa, que ninguna maldad me domine. R.

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, enséñame tus leyes. R

San Mateo 5, 13-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.

Ideas centrales del evangelio por el Padre Carlos Yepes

Estamos llamados a dar sabor a la vida personal y a la vida de los demás. También a purificar, desinfectar: los malos hábitos, los malos comportamientos, las malas costumbres, los antivalores que han corrompido nuestra sociedad y nuestra familia.

Nosotros los cristianos estamos llamados a ser sal que conserven los valores eternos del evangelio que han construido las sociedades por 2.000 años.

Hoy tenemos que hacer una revisión crítica de nuestra vida y pedir luz al Espíritu Santo para ser más justos, para ser más equitativos, para ser menos egoístas.