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Evangelio De Hoy l Padre Carlos Yepes l sábado 27 de marzo 2021

Para escuchar el evangelio y la reflexión puedes darle clic al video

 

Ezequiel 37, 21-28

Esto dice el Señor Dios: Recogeré a los hijos de Israel de entre las naciones adonde han ido, los reuniré de todas partes para llevarlos a su tierra. Los haré una sola nación en mi tierra, en los montes de Israel. Un solo rey reinará sobre todos ellos. Ya no serán dos naciones ni volverán a dividirse en dos reinos. No volverán a contaminarse con sus ídolos, sus acciones detestables y todas sus transgresiones. Los libraré de los lugares donde habitan y en los cuales pecaron. Los purificaré; ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios. Mi siervo David será su rey, el único pastor de todos ellos. Caminarán según mis preceptos, cumplirán mis prescripciones y las pondrán en práctica. Habitarán en la tierra que yo di a mi siervo Jacob, en la que habitaron sus padres: allí habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre, y mi siervo David será su príncipe para siempre. Haré con ellos una alianza de paz, una alianza eterna. Los estableceré, los multiplicaré y pondré entre ellos mi santuario para siempre; tendré mi morada junto a ellos, yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Y reconocerán las naciones que yo soy el Señor que consagra a Israel, cuando esté en mi santuario en medio de ellos para siempre.

Salmo:

R/. El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño.

Escuchen, pueblos, la Palabra del Señor, anúncienla en las islas remotas: El que dispersó a Israel lo reunirá, lo guardará como un pastor a su rebaño. R/.

Porque el Señor redimió a Jacob, lo rescató de una mano más fuerte. Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión, afluirán hacia los bienes del Señor. R/.

Entonces se alegrará la doncella en la danza, gozarán los jóvenes y los viejos; convertiré su tristeza en gozo, los alegraré y aliviaré sus penas. R/.

San Juan 11, 45-57

En aquel tiempo, muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él. Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús. Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron: ¿Qué hacemos?, este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación. Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo: Ustedes no entienden ni palabra; no comprenden que les conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera. Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no solo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos. Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos. Se acercaba la Pascua de los judíos, y muchos de aquella región subían a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban: ¿qué les parece?, ¿vendrá a la fiesta? Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterara de dónde estaba les avisara para aprehenderlo.

 

Ideas centrales del evangelio por el padre Carlos Yepes

Descubrimos, a partir de este acontecimiento que solo se puede leer en la fe, cómo Dios escribe derecho en renglones torcidos.

Hoy descubre una verdad suprema, a portas de la nueva Pascua que vamos a vivir: del mayor mal humano, Dios saca el mayor bien posible, y eso solo lo puede hacer Dios, no solamente en la vida de su hijo: Jesús, sino en la vida de cada uno de nosotros.

Más allá del sufrimiento que has padecido por injusticias, por contradicciones y problemas con otros, Dios te habla y quieres sacar un bien, una bendición para tu vida; está en ti y en mi, desde la fe, reconocer, vislumbrar, interpretar, conocer esa bendición de Dios para nuestra vida.