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Laudes I oración de la mañana I martes 09 noviembre 2021

Laudes

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¡Señor, abre mis labios!
¡Y mi boca proclamará tu alabanza!

Salmo 23

Entrada solemne de Dios en su templo

Congregados en la casa de Dios, adoremos a Cristo, Esposo de la Iglesia.
Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes:
Él la fundó sobre los mares, Él la afianzó sobre los ríos.
Congregados en la casa de Dios, adoremos a Cristo, Esposo de la Iglesia.

¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en el recinto sacro?
Congregados en la casa de Dios, adoremos a Cristo, Esposo de la Iglesia.

El hombre de manos inocentes y puro corazón, que no confía en los ídolos
ni jura contra el prójimo en falso. Ese recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación.
Congregados en la casa de Dios, adoremos a Cristo, Esposo de la Iglesia.

Este es el grupo que busca al Señor, que viene a tu presencia, Dios de Jacob.
Congregados en la casa de Dios, adoremos a Cristo, Esposo de la Iglesia.
¡Portones!, alzad los dinteles, levantaos, puertas antiguas: va a entrar el Rey de la gloria.
Congregados en la casa de Dios, adoremos a Cristo, Esposo de la Iglesia.

¿Quién es ese Rey de la gloria? el Señor, héroe valeroso; el Señor, héroe de la guerra.
Congregados en la casa de Dios, adoremos a Cristo, Esposo de la Iglesia.

¡Portones!, alzad los dinteles, levantaos, puertas antiguas: va a entrar el Rey de la gloria.
Congregados en la casa de Dios, adoremos a Cristo, Esposo de la Iglesia.

¿Quién es ese Rey de la gloria? El Señor, Dios de los ejércitos. Él es el Rey de la gloria.
Congregados en la casa de Dios, adoremos a Cristo, Esposo de la Iglesia.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo,
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

Congregados en la casa de Dios, adoremos a Cristo, Esposo de la Iglesia.

Himno

El cielo y la tierra celebren, aplaudan a la Iglesia, esposa sin arruga y mancha.

Descienda a nosotros la ciudad sagrada, en que todo es nuevo y de rica gala.

En piedras preciosas está cimentada, y bien construida en brillos de gracia.

Las piedras preciosas que están a su entrada muestran la hermosura
de esta casa santa.

Descienda a nosotros esta santa casa, que hizo el rey eterno para su morada.
Amén.

Salmodia

Mi casa se llama, casa de oración.

Salmo 62,2-9

Oh, Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria! Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote. Me saciaré como de enjundia y de manteca, y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti y velando medito en ti, porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo; mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

Mi casa se llama casa de oración.

Bendito eres, Señor, en el templo de tu santa gloria.

Cántico

Daniel 3,57-88.56

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor; cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor; ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor; astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor; vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor; fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor; témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor; noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor; rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor, ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor; cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor; mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor; aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor; siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor; santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo, ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

Bendito eres, Señor, en el templo de tu santa gloria.

Cantad al Señor en la asamblea de los fieles.

Salmo 149:

Alegría de los santos

Cantad al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles; que se alegre Israel por su Creador, los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas, cantadle con tambores y cítaras; porque el Señor ama a su pueblo y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria y canten jubilosos en filas: con vítores a Dios en la boca y espadas de dos filos en las manos: para tomar venganza de los pueblos y aplicar el castigo a las naciones, sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

Cantad al Señor en la asamblea de los fieles.

Lectura breve

Is 56,7

Los traeré a mi monte santo, los alegraré en mi casa de oración, aceptaré sobre mi altar sus holocaustos y sacrificios; porque mi casa es casa de oración, y así la llamarán todos los pueblos.

Responsorio breve

V/. Grande es el Señor y muy digno de alabanza.
R/. Grande es el Señor y muy digno de alabanza.
V/. En la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo.
R/. Y muy digno de alabanza.
V/. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R/. Grande es el Señor y muy digno de alabanza.

Cántico Evangélico

«Zaqueo, baja en seguida; porque hoy tengo que alojarme en tu casa.» Él bajó en seguida y lo recibió muy contento. «Hoy Dios ha dado la salvación a esta casa.» Aleluya.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo, por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

«Zaqueo, baja en seguida; porque hoy tengo que alojarme en tu casa.» Él bajó en seguida y lo recibió muy contento. «Hoy Dios ha dado la salvación a esta casa.» Aleluya.

Preces

Como piedras vivas, edificadas sobre Cristo, la piedra escogida, oremos al Padre todopoderoso por su Iglesia amada y confesemos nuestra fe en ella, diciendo:

Ésta es la casa de Dios y la puerta del cielo.

Padre del cielo, Tú que eres el labrador, guarda, purifica y acrecienta tu viña,
haciendo que sus sarmientos llenen toda la tierra.
Ésta es la casa de Dios y la puerta del cielo.

Pastor eterno, protege y acrecienta tu rebaño,
y haz que todas las ovejas se reúnan en un solo redil bajo un solo pastor, Jesucristo, tu Hijo.
Ésta es la casa de Dios y la puerta del cielo.

Sembrador todopoderoso, siembra la palabra en tu campo,
y haz que dé frutos del ciento por uno para la vida eterna.
Ésta es la casa de Dios y la puerta del cielo.

Ya que Dios nos muestra siempre su amor de Padre, velando amorosamente por nosotros, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Oración Final

Señor, tú que nos haces revivir cada año el día de la consagración de esta iglesia, escucha las plegarias de tu pueblo, y haz que en este lugar se te ofrezca siempre un servicio digno y así tus fieles obtengan los frutos de una plena redención. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén.

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
Amén.