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Laudes – oración de la mañana – sábado 11 junio 2022

Laudes

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V/ Señor, abre mis labios.
R/ Y mi boca proclamará tu alabanza.

Salmo 94

Ant: Venid, adoremos al Espíritu Santo, que nos ha hablado por medio de los profetas y doctores

Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos.
Ant: Venid, adoremos al Espíritu Santo, que nos ha hablado por medio de los profetas y doctores.

Porque el Señor es un Dios grande, soberano de todos los dioses: tiene en su mano las simas de la tierra, son suyas las cumbres de los montes; suyo es el mar, porque El lo hizo, la tierra firme que modelaron sus manos.
Ant: Venid, adoremos al Espíritu Santo, que nos ha hablado por medio de los profetas y doctores

Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque El es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que El guía.
Ant: Venid, adoremos al Espíritu Santo, que nos ha hablado por medio de los profetas y doctores

Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras.
Ant: Venid, adoremos al Espíritu Santo, que nos ha hablado por medio de los profetas y doctores

Durante cuarenta años aquella generación me asqueó, y dije: «Es un pueblo de corazón extraviado, que no reconoce mi camino; por eso he jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso»
Ant: Venid, adoremos al Espíritu Santo, que nos ha hablado por medio de los profetas y doctores

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Venid, adoremos al Espíritu Santo, que nos ha hablado por medio de los profetas y doctores

Vosotros que escuchasteis la llamada de viva voz que Cristo os dirigía,
abrid nuestro vivir y nuestra alma al mensaje de amor que él nos envía.

Vosotros que invitados al banquete gustasteis el sabor del nuevo vino,
llenad el vaso, del amor que ofrece, al sediento de Dios en su camino.

Vosotros que tuvisteis tan gran suerte de verle dar a muertos nueva vida,
no dejéis que el pecado y que la muerte nos priven de la vida recibida.

Vosotros que lo visteis ya glorioso, hecho Señor de gloria sempiterna,
haced que nuestro amor conozca el gozo de vivir junto a él la vida eterna. Amén.

Salmodia

Ant: Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.

Salmo 62,2-9:

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca, y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti y velando medito en ti, porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo; mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Aleluya.

Ant: Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.

Daniel 3,57-88.56:

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor; cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor; ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor; astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor; vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor; fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor; témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor; noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor; rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor, ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor; cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor; mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor; aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor; siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor; santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo, ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo, alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

Ant: Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.

Ant: «Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando», dice el Señor.

Salmo 149

Cantad al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles; que se alegre Israel por su Creador, los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas, cantadle con tambores y cítaras; porque el Señor ama a su pueblo y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria y canten jubilosos en filas: con vítores a Dios en la boca y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos y aplicar el castigo a las naciones, sujetando a los reyes con argollas, a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: «Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando», dice el Señor.

De la lectura en adelante, corresponde a San Bernabé, santo del día.

Lectura 1Co 15, 1-2a. 3-4

Os recuerdo hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados y que os está salvando. Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras.

V/. Proclamaron las alabanzas del señor y su poder.
R/. Proclamaron las alabanzas del señor y su poder.

V/. Y las maravillas que realizó.
R/. Y su poder.

V/. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R/. Proclamaron las alabanzas del señor y su poder.

Cántico Evangélico

Ant: Bernabé partió para Tarso, en busca de Saulo y luego lo llevó a Antioquía, allí vivieron dentro de la comunidad e instruyeron a muchísima gente.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo, por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Bernabé partió para Tarso, en busca de Saulo y luego lo llevó a Antioquía, allí vivieron dentro de la comunidad e instruyeron a muchísima gente.

Preces

Invoquemos a nuestro Salvador, que, al destruir la muerte, iluminó la vida por medio del Evangelio, y digámosle humildemente:

Confirma a tu Iglesia en la fe y en la caridad.

-Tú que, por medio de doctores santos y eximios, has hecho resplandecer de modo admirable a tu Iglesia, haz que los cristianos se alegren siempre de ese resplandor.

Confirma a tu Iglesia en la fe y en la caridad.

-Tú que, cuando los santos pastores te suplicaban, como Moisés, perdonaste los pecados del pueblo, santifica, por su intercesión, a tu Iglesia con una purificación continua.

Confirma a tu Iglesia en la fe y en la caridad.

-Tú que, en medio de los fieles, consagraste a los santos pastores y, por tu Espíritu, los dirigiste, llena del Espíritu Santo a todos los que rigen a tu pueblo.
Confirma a tu Iglesia en la fe y en la caridad.

-Tú que fuiste el lote y la heredad de los santos pastores, no permitas que ninguno de los que fueron adquiridos por tu sangre esté alejado de ti.

Confirma a tu Iglesia en la fe y en la caridad.

Digamos juntos la oración que Cristo nos enseñó como modelo de toda oración

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Final

Señor, tú mandaste que san Bernabé, varón lleno de fe y de Espíritu Santo, fuera designado para llevar a las naciones tu mensaje de salvación; concédenos, te rogamos, que el Evangelio de Cristo, que él anunció con tanta firmeza, sea siempre proclamado en la Iglesia con fidelidad, de palabra y de obra. Por nuestro Señor Jesucristo Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.