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Laudes – oración de la mañana – sábado 24 diciembre 2022

Laudes

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V/ Señor, abre mis labios.
R/ Y mi boca proclamará tu alabanza.

Ant. Hoy sabréis que vendrá el Señor, y mañana veréis su gloria.

salmo 66

El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros; conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación.
Ant. Hoy sabréis que vendrá el Señor, y mañana veréis su gloria.

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
Ant. Hoy sabréis que vendrá el Señor, y mañana veréis su gloria.

Que canten de alegría las naciones, porque riges al mundo con justicia, riges los pueblos con rectitud y gobiernas las naciones de la tierra.
Ant. Hoy sabréis que vendrá el Señor, y mañana veréis su gloria.

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
Ant. Hoy sabréis que vendrá el Señor, y mañana veréis su gloria.

La tierra ha dado su fruto, nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga, que le teman hasta los confines del orbe.

Ant. Hoy sabréis que vendrá el Señor, y mañana veréis su gloria.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Hoy sabréis que vendrá el Señor, y mañana veréis su gloria.

Himno: Que viene cristo repiten.

Que viene Cristo repiten con su clamor los profetas, previniendo que la gracia de la redención se acerca.

Se anuncia nuestro mañana, los corazones se alegran, anunciadores de gloria miles de voces resuenan.

Fue el primer advenimiento no de castigo ni de pena, sino por curar heridas salvando a quién pereciera.

Mas que ha de venir de nuevo su venida nos alerta, a coronar a los justos y a darles la recompensa.

Luz perenne se nos brinda, la salvación centellea, y un resplandor nos convoca a las mansiones etéreas.

Oh Cristo, anhelamos verte cual Dios en visión perpetua, porque este gozo será bienaventuranza eterna. Amén.

Salmodia

Ant 1. Tú Belén, tierra de Judá, de ningún modo eres la menor, porque de ti saldrá un jefe, que gobernará a mi pueblo Israel.

Salmo 91 Alabanza a Dios que con sabiduría y justicia dirige la vida de los hombres.

Es bueno dar gracias al Señor y tocar para tu nombre, oh Altísimo, proclamar por la mañana tu misericordia y de noche tu fidelidad, con arpas de diez cuerdas y laúdes sobre arpegios de cítaras.

Tus acciones, Señor, son mi alegría, y mi júbilo, las obras de tus manos.
¡Qué magníficas son tus obras, Señor, qué profundos tus designios!
El ignorante no los entiende ni el necio se da cuenta.

Aunque germinen como hierba los malvados y florezcan los malhechores, serán destruidos para siempre.
Tú, en cambio, Señor, eres excelso por los siglos.

Porque tus enemigos, Señor, perecerán, los malhechores serán dispersados; pero a mí me das la fuerza de un búfalo y me unges con aceite nuevo.
Mis ojos no temerán a mis enemigos, mis oídos escucharán su derrota.

El justo crecerá como una palmera y se alzará como un cedro del Líbano: plantado en la casa del Señor, crecerá en los atrios de nuestro Dios; en la vejez seguirá dando fruto y estará lozano y frondoso, para proclamar que el Señor es justo, que en mi Roca no existe la maldad.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tú Belén, tierra de Judá, de ningún modo eres la menor, porque de ti saldrá un jefe, que gobernará a mi pueblo Israel.

Ant 2. Levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación.

Cántico: Dios renovará a su pueblo – Ez 36, 24-28

Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países, y os llevaré a vuestra tierra.

Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar; y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.

Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos.

Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres.
Vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación.

Ant 3. «Mañana será el día de vuestra salvación», dice el Señor de los ejércitos.

Salmo 8 Majestad del Señor y dignidad del hombre.

Señor, dueño nuestro, ¡que admirable es tu nombre en toda la tierra!

Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.
De la boca de los niños de pecho has sacado una alabanza contra tus enemigos,
para reprimir al adversario y al rebelde.

Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos; la luna y las estrellas que has creado, ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él; el ser humano, para darle poder?

Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, le diste el mando sobre las obras de tus manos, todo lo sometiste bajo sus pies: rebaños de ovejas y toros, y hasta las bestias del campo, las aves del cielo, los peces del mar, que trazan sendas por las aguas.

Señor, dueño nuestro, ¡que admirable es tu nombre en toda la tierra!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. «Mañana será el día de vuestra salvación», dice el Señor de los ejércitos.

Lectura Is 11, 1-3a

Brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago. Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de prudencia y de sabiduría, espíritu de consejo y de valentía, espíritu de ciencia y de temor del Señor. Le inspirará el temor del Señor.

Responsorio

V. Mañana quedará borrada la iniquidad de la tierra.
R. Mañana quedará borrada la iniquidad de la tierra.

V. Y sobre nosotros reinará el Salvador del mundo.
R. Quedará borrada la iniquidad de la tierra.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Mañana quedará borrada la iniquidad de la tierra.

Cántico Evangélico

Ant. A María le llegó el tiempo de su alumbramiento, y dio a luz a su Hijo primogénito.

Cántico de Zacarías. El mesías y su precursor Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo. suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tiniebla y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. A María le llegó el tiempo de su alumbramiento, y dio a luz a su Hijo primogénito.

Preces

Hermanos, oremos con todo nuestro espíritu a Cristo redentor, que vendrá con gran poder y gloria, y digámosle:

Ven, Señor Jesús.

-Señor Jesucristo, que vendrás con poder desde el cielo, mira nuestra pequeñez y haz que seamos dignos de tus dones.

-Tú que viniste a anunciar la Buena Noticia a los hombres, danos fuerza para que también nosotros anunciemos el Evangelio a nuestros hermanos.

-Tú que desde el trono del Padre todo lo gobiernas, haz que aguardemos con alegría la dicha que esperamos, tu aparición gloriosa.

-Consuélanos, Señor, con los dones de tu divinidad, a los que anhelamos la gracia de tu venida.

Pidamos que el reino de Dios llegue a todos los hombres:

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Oración

Jesús, Señor nuestro, ven pronto, no tardes más, para que se reanimen con tu venida los que confían en tu amor. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios, por los siglos de los siglos. Amén

Conclusión
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.
Oración a María por la Esperanza…

Oración a María por la esperanza

María, Madre de la esperanza, ¡camina con nosotros!
Enséñanos a proclamar al Niño Dios vivo; Ayúdanos a dar testimonio de Jesús, el único Salvador Haznos serviciales con el prójimo, acogedores de los pobres, Artífices de justicia, constructores apasionados de un mundo más justo; ¡Madre de la esperanza Vela por nosotros!

Alumbra nuestra fe, no nos abandones nunca, ni permitas que nos alejemos de ti y del niño Jesús Intercede ante Él para que siempre nos sintamos amparados por su Amor y su Perdón.
Ayúdanos para que tu Esperanza nos enseñe a caminar por este mundo
Como auténticos peregrinos de fe, fieles discípulos y seguidores de Jesús.
¡María, Virgen Madre de la Navidad! Ruega por nosotros