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Laudes – oración de la mañana – viernes 22 abril 2022

Laudes

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¡Señor, abre mis labios!
¡Y mi boca proclamará tu alabanza!

Salmo 94:

Invitación a la alabanza divina
Se puede tomar el salmo 94 con la antífona del martes 19 de abril

Ant: Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.
Ant: Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya

Himno

Tu cuerpo es lazo de amores, de Dios y el hombre atadura; amor que a tu cuerpo acude como tu cuerpo perdura.

Tu cuerpo, surco de penas, hoy es de luz y rocío; que lo vean los que lloran con ojos enrojecidos.

Tu cuerpo espiritual es la Iglesia congregada; tan fuerte como tu cruz, tan bella como tu Pascua.

Tu cuerpo sacramental es de tu carne y tu sangre, y la Iglesia, que es tu Esposa, se acerca para abrazarte. Amén.
Salmodia Desde aquí se puede tomar salmos y antífonas de los días anteriores de la octava de Pascua. Lunes 18, martes 19…

Salmo 62,2-9: El alma sedienta de Dios

Ant: Cristo ha resucitado y con su claridad ilumina al pueblo rescatado con su sangre. Aleluya.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria! Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote. Me saciaré como de enjundia y de manteca, y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti y velando medito en ti, porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo; mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Cristo ha resucitado y con su claridad ilumina al pueblo rescatado con su sangre. Aleluya.

Daniel 3,57-88.56: Toda la creación alabe al Señor

Ant: Ha resucitado del sepulcro nuestro Redentor; cantemos un himno al Señor, nuestro Dios. Aleluya.

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor; cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor; ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor; astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor; vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor; fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor; témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor; noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor; rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor, ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor; cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor; mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor; aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor; siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor; santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo, ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo, alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

Ant: Ha resucitado del sepulcro nuestro Redentor; cantemos un himno al Señor, nuestro Dios. Aleluya.

Salmo 149: Alegría de los santos

Ant: Aleluya. Ha resucitado el Señor, tal como lo había anunciado. Aleluya.

Cantad al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles; que se alegre Israel por su Creador, los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas, cantadle con tambores y cítaras; porque el Señor ama a su pueblo y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria y canten jubilosos en filas: con vítores a Dios en la boca y espadas de dos filos en las manos: para tomar venganza de los pueblos y aplicar el castigo a las naciones, sujetando a los reyes con argollas, a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Aleluya. Ha resucitado el Señor, tal como lo había anunciado. Aleluya.

Hasta aqui se puede tomar salmos y antifonas de los dias anteriores de la octava de Pascua.

Lectura

El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.

Ant: Éste es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo. Aleluya.

Cántico Evangélico
Ant: Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos. Aleluya.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo, por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos. Aleluya.

Preces

Dirijamos nuestra oración a Dios Padre, que por la resurrección de Jesucristo nos ha dado vida nueva, y digámosle:

Ilumínanos, Señor, con la claridad de Jesucristo
-Señor, tú que nos has revelado tu plan de salvación proyectado desde antes de la creación del mundo y eres fiel en todas tus promesas, escucha con amor nuestras plegarias.
Ilumínanos, Señor, con la claridad de Jesucristo
-Purifícanos con tu verdad y encamina nuestros pasos por las sendas de la santidad, para que obremos siempre el bien según tu agrado.
Ilumínanos, Señor, con la claridad de Jesucristo
-Ilumina tu rostro sobre nosotros, para que libres de todo mal, nos saciemos con los bienes de tu casa-
Ilumínanos, Señor, con la claridad de Jesucristo
-Tú que diste la paz a los apóstoles, concédela también a todos los hombres del mundo.
Ilumínanos, Señor, con la claridad de Jesucristo

Ya que somos hijos de Dios, oremos a nuestro Padre como Cristo nos enseñó:

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Final

Dios todopoderoso y eterno, que por el misterio pascual has restaurado tu alianza con los hombres, concédenos realizar en la vida cuanto celebramos en la fe. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

¡Oh, Señora mía, oh, ¡Madre mía! yo me ofrezco enteramente a vos y, en prueba de mi filial afecto, os consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, y mi corazón,
en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, ¡oh, madre de bondad!, guardadme y defendedme como hijo y posesión vuestra. Amen.