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Oficio de lectura – viernes 21 octubre 2022

Oficio de Lectura

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno

Esta mujer no quiso tomar varón ni darle su ternura, selló su compromiso con otro amor que dura sobre el amor de toda criatura.

Y tanto se apresura a zaga de la huella del Amado, que en él se transfigura, y el cuerpo anonadado ya está por el amor resucitado.

Aquí la Iglesia canta la condición futura de la historia, y el cuerpo se adelanta en esta humilde gloria a la consumación de su victoria.

Mirad los regocijos de la que por estéril sollozaba y se llenó de hijos, porque el Señor miraba la pequeñez humilde de su esclava. Amén.

Salmodia

Ant 1. Virgen ilustre, sensata, prudente en tu decisión, tienes como esposo del alma al Verbo inmaculado.

Salmo 18A

El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos: el día al día le pasa el mensaje, la noche a la noche se lo murmura.

Sin que hablen, sin que pronuncien, sin que resuene su voz, a toda la tierra alcanza su pregón y hasta los límites del orbe su lenguaje.

Allí le ha puesto su tienda al sol: él sale como el esposo de su alcoba, contento como un héroe, a recorrer su camino.

Asoma por un extremo del cielo, y su órbita llega al otro extremo: nada se libra de su calor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Virgen ilustre, sensata, prudente en tu decisión, tienes como esposo del alma al Verbo inmaculado. Aleluya.
Ant: Por amor a mi Señor Jesucristo, tuve en nada los bienes de este mundo y del tiempo presente.

Salmo 44 Las nupcias del rey

Me brota del corazón un poema bello, recito mis versos a un rey; mi lengua es ágil pluma de escribano.

Eres el más bello de los hombres, en tus labios se derrama la gracia, el Señor te bendice eternamente.

Cíñete al flanco la espada, valiente: es tu gala y tu orgullo; cabalga victorioso por la verdad y la justicia, tu diestra te enseñe a realizar proezas.

Tus flechas son agudas, los pueblos se te rinden, se acobardan los enemigos del rey.

Tu trono, oh Dios, permanece para siempre, cetro de rectitud es tu cetro real; has amado la justicia y odiado la impiedad: por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido con aceite de júbilo entre todos tus compañeros.

A mirra, áloe y acacia huelen tus vestidos, desde los palacios de marfiles te deleitan las arpas.

Hijas de reyes salen a tu encuentro, de pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Por amor a mi Señor Jesucristo, tuve en nada los bienes de este mundo y del tiempo presente.

Ant: Prendado está el rey de tu belleza, él es tu Señor y tu Dios.

Salmo 44

Escucha, hija, mira: inclina el oído, olvida tu pueblo y la casa paterna; prendado está el rey de tu belleza: póstrate ante él, que él es tu señor.

La ciudad de Tiro viene con regalos, los pueblos más ricos buscan tu favor.

Ya entra la princesa, bellísima, vestida de perlas y brocado; la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes, la siguen sus compañeras: las traen entre alegría y algazara, van entrando en el palacio real.

«A cambio de tus padres tendrás hijos, que nombrarás príncipes por toda la tierra.»

Quiero hacer memorable tu nombre por generaciones y generaciones, y los pueblos te alabarán por los siglos de los siglos.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Prendado está el rey de tu belleza, él es tu Señor y tu Dios. Aleluya.

Versículo

V/. Me enseñarás el sendero de la vida.
R/. Me saciarás de gozo en tu presencia.

Lectura La virginidad cristiana 1Co 7,25-40

Hermanos: Respecto al celibato no tengo órdenes del Señor, sino que doy mi parecer como hombre de fiar que soy, por la misericordia del Señor. Estimo que es un bien por la necesidad actual: quiero decir que es un bien vivir así.

¿Estás unido a una mujer? No busques la separación. ¿Estás libre? No busques mujer; aunque, si te casas, no haces mal; y, si una soltera se casa, tampoco hace mal. Pero estos tales sufrirán la tribulación de la carne. Yo respeto vuestras razones.

Digo esto, hermanos: que el momento es apremiante. Queda como solución que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no lo estuvieran; los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: porque la presentación de este mundo se termina.

Quiero que os ahorréis preocupaciones: el célibe se preocupa de los asuntos del Señor, buscando contentar al Señor; en cambio, el casado se preocupa de los asuntos del mundo, buscando contentar a su mujer, y anda dividido. Lo mismo, la mujer sin marido y la soltera se preocupan de los asuntos del Señor, consagrándose a ellos en cuerpo y alma; en cambio, la casada se preocupa de los asuntos del mundo, buscando contentar a su marido. Os digo todo esto para vuestro bien, no para poneros una trampa, sino para induciros a una cosa noble y al trato con el Señor sin preocupaciones.
Si, a pesar de todo, alguien cree faltar a la conveniencia respecto de su doncella, por estar en la flor de su edad, y conviene proceder así, haga lo que quiera, no hacen mal; cásense. Mas el que permanece firme en su corazón, y sin presión alguna y en pleno uso de su libertad está resuelto en su interior a guardar a su doncella, hará bien. Así, pues, el que casa a su doncella obra bien. Y el que no la casa obra mejor.

La mujer está ligada a su marido mientras él viva; más, una vez muerto el marido, queda libre para casarse con quien quiera, pero en el Señor. Sin embargo, será más feliz si permanece así según mi consejo; que yo también creo tener el Espíritu de Dios.

Responsorio

R/. Prendado está el Rey de tu belleza, obra de sus manos; él es tu Dios y tu Rey.
Tu Rey es al mismo tiempo tu Esposo.

V/. Has tomado por esposo al Rey y Dios; él te ha dotado, él te ha engalanado, te ha redimido, te ha santificado.
R/. Tu Rey es al mismo tiempo tu Esposo.

Segunda lectura

De los apuntes de 1918, de Santa Laura Montoya (Historia de las misericordias de Dios en un alma, Autobiografía, ed 1971)

Dios es Padre de todos los hombres, con una paternidad tan intensa que en vano intentaría ponderarla.

Acaba Dios de mostrarme, de un modo que no podré decir, su Paternidad: Sentí en lo más íntimo de mi alma, en algo que no es ni el pensamiento ni nada que yo sepa decir, en una como parte, en donde como que se acaba lo que llamo mi ser y comienza Dios o es Dios mismo, no sé decirlo, que la Paternidad de Dios como que se asentaba con una claridad que no me hacía ver, ni sentir, sino como abarcar. Jamás sabré decir lo que esto es. Conocí de un modo sentido, superior a cuánto puede decirse con lengua humana, la generación del Verbo Eterno y cómo Dios es Padre de todos los hombres, con una paternidad tan intensa que en vano intentaría ponderarla.

Conocí del mismo modo la adopción que Dios hace de nosotros en el santo bautismo. Estas verdades me eran conocidas por el estudio que de ellas había hecho; pero este nuevo conocimiento parece que anuló el primero, que después me parecía una pura oscuridad. Se me ocurría que entre este conocimiento y el adquirido en los libros, va lo que, de una cosa, a la pintura de ella. Las cosas
pintadas, por decirlo así, no son conocidas. ¿Cuánto va de un ferrocarril pintado, a uno real? Quien conoce el pintado, puede decir que no conoce ferrocarril. Pues del mismo modo me parecía a mí, que lo que acerca de la Paternidad de Dios había aprendido en los libros, no era ningún conocimiento, ante el que había recibido. Al conocer de esta manera, que llamo sentida, la adopción de los humanos por el bautismo, conocí también la inmensa desdicha que es, no recibirlo y naturalmente los infieles todos de la tierra se vinieron a mi alma, en forma de un tropel de dolores tan terribles, que me parecía había de morir en aquellos momentos, esto es necesario sentirlo para conocerlo.

¡Ser hijo de Dios!, ¡esto se dice fácilmente y sin emoción, pero sentirlo, eso ya es otra cosa! ¡Carecer de esa gracia, es una desgracia que jamás puede ponderarse! Es una negación absoluta de vida y de todo. ¿Cómo diré? Mi alma ahora mismo se estremece, al pensar lo que entonces sentí de desolación y de negaciones espantosas en los pobres infieles.

Responsorio

R. Me hecho todo en todos para salvar a toda costa a algunos. Y todo esto lo hago por el Evangelio para ser partícipe del mismo.

V. Y, pues ya no sois extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios.
R. Y todo esto lo hago por el Evangelio para ser partícipe del mismo.

Te Deum

Señor, Dios eterno, alegres te cantamos, a ti nuestra alabanza, a ti, Padre del cielo, te aclama la creación.

Postrados ante ti, los ángeles te adoran y cantan sin cesar:

Santo, santo, santo es el Señor, Dios del universo;llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

A ti, Señor, te alaba el coro celestial de los apóstoles, la multitud de los profetas te enaltece, y el ejército glorioso de los mártires te aclama.

A ti la Iglesia santa, por todos los confines extendida, con júbilo te adora y canta tu grandeza:

Padre, infinitamente santo, Hijo eterno, unigénito de Dios, Santo Espíritu de amor y de consuelo.

Oh Cristo, tú eres el Rey de la gloria, tú el Hijo y Palabra del Padre, tú el Rey de toda la creación.

Tú, para salvar al hombre, tomaste la condición de esclavo en el seno de una virgen.

Tú destruiste la muerte y abriste a los creyentes las puertas de la gloria.
Tú vives ahora, in mortal y glorioso, en el reino del Padre.
Tú vendrás algún día, como juez universal.
Muéstrate, pues, amigo y defensor de los hombres que salvaste.
Y recíbelos por siempre allá en tu reino, con tus santos y elegidos.
Salva a tu pueblo, Señor, y bendice a tu heredad.
Sé su pastor, y guíalos por siempre.
Día tras día te bendeciremos y alabaremos tu nombre por siempre jamás.
Dígnate, Señor, guardarnos de pecado en este día.
Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié, no me veré defraudado para siempre.

Oración

Dios de poder y misericordia, que elegiste a Santa Laura Montoya, virgen,
para propagar la fe entre los más débiles y alejados, concédenos, por su ejemplo, que, contemplando el rostro de Cristo, ganemos para Él, con la caridad, muchos hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.