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Vísperas – oración de la tarde – domingo 28 agosto 2022

Vísperas

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya

Himno

¿Dónde está muerte, tu victoria? ¿Dónde está muerte, tu aguijón?
Todo es destello de tu gloria, clara luz, resurrección.

Fiesta es la lucha terminada, vida es la muerte del Señor, día la noche engalanada, gloria eterna de su amor.

Fuente perenne de la vida, luz siempre viva de su don, Cristo es ya vida siempre unida a toda vida en aflicción.

Cuando la noche se avecina, noche del hombre y su ilusión, Cristo es ya luz que lo ilumina, Sol de su vida y corazón.

Demos al Padre la alabanza, por Jesucristo, Hijo y señor, dé nos su espíritu esperanza viva y eterna de su amor.

Amén

Salmodia
Ant: Cristo, sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec. Aleluya.

Salmo 109,1-5.7: El Mesías, Rey y Sacerdote

Oráculo del Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos
estrado de tus pies». Desde Sión extenderá el Señor el poder de tu cetro: somete en la batalla a tus enemigos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento, entre esplendores sagrados; yo mismo te engendré, como rocío, antes de la aurora».

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente: «Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec».

El Señor a tu derecha, el día de su ira, quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente, por eso, levantará la cabeza.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Cristo, sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec. Aleluya.

Salmo 113 B: Himno al Dios verdadero

Ant: Nuestro Dios está en el cielo, y lo que quiere lo hace. Aleluya.

No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria, por tu bondad, por tu lealtad. ¿Por qué han de decir las naciones: «Dónde está su Dios»?

Nuestro Dios está en el cielo, lo que quiere lo hace.
Sus ídolos, en cambio, son plata y oro, hechura de manos humanas:

Tienen boca, y no hablan; tienen ojos, y no ven; tienen orejas, y no oyen; tienen nariz, y no huelen; Tienen manos, y no tocan; tienen pies, y no andan; no tiene voz su garganta: que sean igual los que los hacen, cuantos confían en ellos.

Israel confía en el Señor: él es su auxilio y su escudo.
La casa de Aarón confía en el Señor: él es su auxilio y su escudo.
Los fieles del Señor confían en el Señor: él su auxilio y su escudo.

Que el Señor se acuerde de nosotros y nos bendiga, bendiga a la casa de Israel, bendiga a la casa de Aarón; bendiga a los fieles del Señor, pequeños y grandes.

Que el Señor os acreciente, a vosotros y a vuestros hijos; benditos seáis del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
El cielo pertenece al Señor, la tierra se le ha dado a los hombres.

Los muertos ya no alaban al Señor, ni los que bajan al silencio.
Nosotros, sí, bendeciremos al Señor ahora y por siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Nuestro Dios está en el cielo, y lo que quiere lo hace. Aleluya.

Cántico

Apocalipsis 19,1-7: Las bodas del Cordero

Ant: Alabad al Señor, sus siervos todos, pequeños y grandes. Aleluya

Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios,
porque sus juicios son verdaderos y justos.
Aleluya.

Aleluya.
Alabad al Señor, sus siervos todos,
los que le teméis, pequeños y grandes.
Aleluya.

Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,
alegrémonos y gocemos y démosle gracias.
Aleluya.

Aleluya.
Llegó la boda del Cordero,
su esposa se ha embellecido.
Aleluya.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Alabad al Señor, sus siervos todos, pequeños y grandes. Aleluya

Lectura 2Ts 2,13-14
Debemos dar continuas gracias a Dios por vosotros, hermanos amados por el Señor, porque Dios os escogió como primicias para salvaros, consagrándoos con el Espíritu y dándoos fe en la verdad. Por eso os llamó por medio del Evangelio que predicamos, para que sea vuestra la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

V/. Nuestro Señor es grande y poderoso.
R/. Nuestro Señor es grande y poderoso.

V/. Su sabiduría no tiene medida.
R/. Es grande y poderoso.

V/. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
R/. Nuestro Señor es grande y poderoso.

Cántico Ev.

Ant: Escuchad y entended la tradición que os ha dado el Señor.
Ant: Cuando te inviten a una boda, ve a ponerte en el último puesto; el que te invitó te pondrá junto a sí, y será esto para ti un honor ante todos los comensales.

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Escuchad y entended la tradición que os ha dado el Señor.
Ant: Cuando te inviten a una boda, ve a ponerte en el último puesto; el que te invitó te pondrá junto a sí, y será esto para ti un honor ante todos los comensales.

Preces

Demos gloria y honra a Cristo, que puede salvar definitivamente a los que, por medio de él, se acercan a Dios, porque vive siempre para interceder en favor nuestro, y digámosle con plena confianza:

Acuérdate de tu pueblo, Señor

– Señor Jesús, Sol de justicia que iluminas nuestras vidas, al llegar al umbral de la noche, te pedimos por todos los hombres; que todos lleguen a gozar eternamente de tu luz, que no conoce el ocaso.

– Guarda, Señor, la alianza sellada con tu sangre, y santifica a tu iglesia, para que sea siempre inmaculada y santa.

– Acuérdate de esta comunidad aquí reunida, y que tú elegiste como morada de tu gloria.

– Que los que están en camino tengan un viaje feliz, y regresen a sus hogares con salud y alegría.

– Acoge, Señor, las almas de los difuntos y concédeles tu perdón y la vida eterna.

Terminemos nuestras preces con la oración que nos enseñó el Señor:

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Final

Dios todopoderoso, de quien procede todo bien, siembra en nuestros corazones el amor de tu nombre, para que, haciendo más religiosa nuestra vida, acrecientes el bien en nosotros y con solicitud amorosa lo conserves. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.