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Vísperas I oración de la tarde I jueves 23 diciembre 2021

Vísperas

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Himno

Alegría de nieve por los caminos.Todo espera la gracia del Bien Nacido.
En desgracia los hombres,dura la tierra.Cuanta más nieve cae,más cielo cerca.
La tierra tan dormida ya se despierta.Y hasta el hombre más muerto
se despereza.
Ya los montes se allanan y las colinas,y el corazón del hombre vuelve a la vida. Amén.

Salmodia

Salmo 143 – I: Oración por la victoria y la paz
Ant: A ti, Señor, levanto mi alma; ven y líbrame, Señor, que en ti confío.
Bendito el Señor, mi Roca,que adiestra mis manos para el combate,mis dedos para la pelea;
mi bienhechor, mi alcázar,baluarte donde me pongo a salvo,mi escudo y mi refugio,que me somete los pueblos.
Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?;¿qué los hijos de Adán para que pienses en ellos?El hombre es igual que un soplo;sus días, una sombra que pasa.
Señor, inclina tu cielo y desciende;toca los montes, y echarán humo;fulmina el rayo y dispérsalos;dispara tus saetas y desbarátalos.
Extiende la mano desde arriba:defiéndeme, líbrame de las aguas caudalosas,de la mano de los extranjeros,cuya boca dice falsedades,
cuya diestra jura en falso.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: A ti, Señor, levanto mi alma; ven y líbrame, Señor, que en ti confío.

Salmo 143 – II:

Ant: Da su paga, Señor, a los que esperan en ti, para que tus profetas sean hallados veraces.
Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:para ti que das la victoria a los reyes,y salvas a David, tu siervo.
Defiéndeme de la espada cruel,sálvame de las manos de extranjeros, cuya boca dice falsedades,cuya diestra jura en falso.
Sean nuestros hijos un plantío,crecidos desde su adolescencia;nuestras hijas sean columnas talladas,estructura de un templo.
Que nuestros silos estén repletos de frutos de toda especie;que nuestros rebaños a millares se multipliquen en las praderas,y nuestros bueyes vengan cargados;que no haya brechas ni aberturas,ni alarma en nuestras plazas.
Dichoso el pueblo que esto tiene,dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: Da su paga, Señor, a los que esperan en ti, para que tus profetas sean hallados veraces.

Cántico

Apocalipsis 11, 17-18;12, 10b-12a: El juicio de Dios
Ant: Vuélvete, Señor, a nosotros y no tardes más en venir.
Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder y comenzaste a reinar.
Se encolerizaron las gentes,llegó tu cólera,y el tiempo de que sean juzgados los muertos,y de dar el galardón a tus siervos, los profetas,y a los santos y a los que temen tu nombre,y a los pequeños y a los grandes,y de arruinar a los que arruinaron la tierra.
Ahora se estableció la salud y el poderío,y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;porque fue precipitado el acusador de nuestros hermanos,el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.
Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio que dieron,y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.Por esto, estad alegres, cielos,y los que moráis en sus tiendas.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: Vuélvete, Señor, a nosotros y no tardes más en venir.

Lectura

2P 3,8b-9
Para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir su promesa, como creen algunos. lo que ocurre es que tiene mucha paciencia con vosotros, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan.
V/. Despierta tu poder y ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.R/. Despierta tu poder y ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.V/. Que brille tu rostro y nos salve.R/. Señor Dios de los ejércitos.V/. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu SantoR/. Despierta tu poder y ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.

Cántico Ev.

Ant: Oh Emmanuel, rey y legislador nuestro, esperanza de las naciones y salvador de los pueblos, ven a salvarnos, Señor Dios nuestro.
(se hace la señal de la cruz mientras se comienza a recitar)Proclama mi alma la grandeza del Señor,se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:su nombre es santo,y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes,a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,acordándose de la misericordia como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: Oh Emmanuel, rey y legislador nuestro, esperanza de las naciones y salvador de los pueblos, ven a salvarnos, Señor Dios nuestro.

Preces

Roguemos a nuestro Redentor, que viene a dar la Buena Noticia a los pobres, y digámosle:Manifiesta, Señor, tu gloria a los hombres Manifiéstate, Señor, a todos los que no te conocen para que también ellos vean tu salvación. Que tu nombre, Señor, se anuncie hasta el confín de la tierra y que todos los hombres descubran el camino que conduce a ti. Tú que viniste por vez primera para salvar al mundo,ven de nuevo para salvar a los que en ti creen.Aquella libertad que tu venida dio a los redimidos,consérvala, Señor, con tu poder, y defiéndela siempre. Tú que ya viniste en la carne y vendrás de nuevo a juzgar al mundo,da en tu venida el premio eterno a los difuntos.
Porque todos nos sabemos hermanos, hijos de un mismo Dios, confiadamente nos atrevemos a decir:
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre;venga a nosotros tu reino;hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.Danos hoy nuestro pan de cada día;perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.No nos dejes caer en la tentación,y líbranos del mal.

Final

Dios todopoderoso y eterno, al acercarnos a las fiestas de Navidad, te pedimos que tu Hijo, que se encarnó en las entrañas de la Virgen María y quiso vivir entre nosotros, nos haga partícipes de la abundancia de su misericordia.