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Vísperas I oración de la tarde I jueves 25 noviembre 2021

Vísperas

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Himno

Cuando la luz se hace vagay está cayendo la tarde,venimos a ti, Señor, para cantar tus bondades.

Los pájaros se despiden piadosamente en los árboles, y buscan calor de nido y blandura de plumajes.

Así vuelven fatigados los hombres a sus hogares, cargando sus ilusiones o escondiendo sus maldades.

Quieren olvidar la máquina, olvidar sus vanidades; descansar de tanto ruido y morir a sus pesares.

Ya todo pide silencio, se anuncia la noche amable: convierte, Padre, sus penas en abundancia de panes.

Alivie tu mano pródiga, tu mano buena de Padre, el cansancio de sus cuerpos, sus codicias y sus males. Amén.

Salmodia

Ant: Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el fin de la tierra.
Salmo 71-I: Poder real del Mesías
Dios mío, confía tu juicio al rey, tu justicia al hijo de reyes, para que rija a tu pueblo con justicia, a tus humildes con rectitud.
Que los montes traigan paz, y los collados justicia; que él defienda a los humildes del pueblo, socorra a los hijos del pobre y quebrante al explotador.
Que dure tanto como el sol,como la luna, de edad en edad; que baje como lluvia sobre el césped, como llovizna que empapa la tierra.
Que en sus días florezca la justicia y la paz hasta que falte la luna; que domine de mar a mar, del Gran Río al confín de la tierra.
Que en su presencia se inclinen sus rivales; que sus enemigos muerdan el polvo; que los reyes de Tarsis y de las islas le paguen tributo.
Que los reyes de Saba y de Arabia le ofrezcan sus dones; que se postren ante él todos los reyes, y que todos los pueblos le sirvan.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el fin de la tierra.

Salmo 71-II:

Ant: Socorrerá el Señor a los hijos del pobre, rescatará sus vidas de la violencia.
Él librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector; él se apiadará del pobre y del indigente, y salvará la vida de los pobres; él rescatará sus vidas de la violencia, su sangre será preciosa a sus ojos.
Que viva y que le traigan el oro de Saba, que recen por él continuamente y lo bendigan todo el día.
Que haya trigo abundante en los campos, y susurre en lo alto de los montes; que den fruto como el Líbano, y broten las espigas como hierba del campo.
Que su nombre sea eterno, y su fama dure como el sol; que él sea la bendición de todos los pueblos, y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel, el único que hace maravillas; bendito por siempre su nombre glorioso; que su gloria llene la tierra.
¡Amén, amén!

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: Socorrerá el Señor a los hijos del pobre, rescatará sus vidas de la violencia.

Cántico

Apocalipsis 11, 17-18;12, 10b-12a: El juicio de Dios
Ant: Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.
Gracias te damos, Señor Dios omnipotente, el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder y comenzaste a reinar.
Se encolerizaron las gentes, llegó tu cólera, y el tiempo de que sean juzgados los muertos, y de dar el galardón a tus siervos, los profetas, y a los santos y a los que temen tu nombre, y a los pequeños y a los grandes, y de arruinar a los que arruinaron la tierra.
Ahora se estableció la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo; porque fue precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.
Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio que dieron, y no amaron tanto su vida que temieran la muerte. Por esto, estad alegres, cielos, y los que moráis en sus tiendas.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

Lectura

1P 1,22-23
Ahora que estáis purificados por vuestra obediencia a la verdad y habéis llegado a quereros sinceramente como hermanos, amaos unos a otros de corazón e intensamente. Mirad que habéis vuelto a nacer, y no de una semilla mortal, sino de una inmortal, por medio de la palabra de Dios viva y duradera.
V/. El Señor es mi pastor, nada me falta. R/. El Señor es mi pastor, nada me falta. V/. En verdes praderas me hace recostar. R/. Nada me falta. V/. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo R/. El Señor es mi pastor, nada me falta.

Cántico Ev.

Ant: A los hambrientos de justicia, el Señor los sacia y colma de bienes.
(se hace la señal de la cruz mientras se comienza a recitar)

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: A los hambrientos de justicia, el Señor los sacia y colma de bienes.

Preces

Elevemos nuestros corazones agradecidos a nuestro Dios y Salvador, que ha bendecido a su pueblo con toda clase de bienes espirituales, y digámosle con fe: Bendice a tu pueblo, Señor.
– Dios todopoderoso y lleno de misericordia, protege al papa N. y a nuestro obispo N., a los que tú mismo has elegido para guiar a la Iglesia.
– Protege, Señor, nuestros pueblos y ciudades y aleja de ellos todo mal.
– Multiplica como renuevos de olivo alrededor de tu mesa, hijos que se consagren a tu reino, siguiendo a Jesucristo en pobreza, castidad y obediencia.
– Conserva el propósito de las que han consagrado a ti su virginidad, para que sigan al cordero divino adondequiera que vaya.
– Haz que los difuntos descansen en tu paz eterna y que se afiance nuestra unión con ellos por la comunión de los santos.
Ya que por Jesucristo hemos llegado a ser hijos de Dios, acudamos confiadamente a nuestro Padre:
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Final

Al ofrecerte, Señor, nuestra alabanza vespertina, te pedimos humildemente que, meditando tu ley día y noche, consigamos un día la luz y el premio de la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén.