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Vísperas – oración de la tarde – jueves 27 octubre 2022

Vísperas

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno

Cuando la luz se hace vaga y está cayendo la tarde, venimos a ti, Señor, para cantar tus bondades.

Los pájaros se despiden piadosamente en los árboles, y buscan calor de nido y blandura de plumajes.

Así vuelven fatigados los hombres a sus hogares, cargando sus ilusiones o escondiendo sus maldades.

Quieren olvidar la máquina, olvidar sus vanidades; descansar de tanto ruido y morir a sus pesares.

Ya todo pide silencio, se anuncia la noche amable: convierte, Padre, sus penas en abundancia de panes.

Alivie tu mano pródiga, tu mano buena de Padre, el cansancio de sus cuerpos, sus codicias y sus males. Amén.

Salmodia

Ant. 1 te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el fin de la tierra.

Salmo 71

Dios mío, confía tu juicio al rey, tu justicia al hijo de reyes, para que rijas a tu pueblo con justicia, a tus humildes con rectitud.

Que los montes traigan paz, y los collados justicia; que él defienda a los humildes del pueblo, socorra a los hijos del pobre y quebrante al explotador.

Que dure tanto como el sol, como la luna, de edad en edad; que baje como lluvia al césped, como llovizna que empapa la tierra.

Que en sus días florezca la justicia y la paz hasta que falte la luna.
Que domine de mar a mar, del Gran Río hasta el confín de la tierra.

Que en su presencia se inclinen sus rivales; que sus enemigos muerdan el polvo; que los reyes de Tarsis y de las islas le paguen tributo.

Que los reyes de Saba y Arabia le ofrezcan sus dones, que se postren ante él todos los reyes, y que todos los pueblos le sirvan.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 1 te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el fin de la tierra.

Ant. 2 socorrerá el Señor a los hijos del pobre; rescatará sus vidas de la violencia.

Él librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector; él se apiadará del pobre y del indigente, y salvará la vida de los pobres;

Él rescatará sus vidas de la violencia, su sangre será preciosa a sus ojos.

Que haya trigo abundante en los campos, y ondee en lo alto de los montes, den fruto como el Líbano, y broten las espigas como las hiervas del campo.

Que su nombre sea eterno, y su fama como el sol; que él sea la bendición de todos los pueblos, y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, el único que hace maravillas; bendito por siempre su nombre glorioso, que su gloria llene la tierra. ¡Amén, Amén.!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 2 socorrerá el Señor a los hijos del pobre; rescatará sus vidas de la violencia.

Ant. 3 ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

Cántico Ap. 11, 17-18; 12, 10b-12ª

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente, el que eres y el que eras, porque has asumido el gran poder y comenzaste a reinar.

Se encolerizaron las naciones, llegó tu cólera, y el tiempo de que sean juzgados los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, y a los santos y a los que temen tu nombre, y a los pequeños y a los grandes, y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo; porque fue precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio que dieron, y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos, y los que moráis en sus tiendas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3 ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

Lectura 1Pe 1, 22-23

Por la obediencia a la verdad habéis purificado vuestras almas para un amor fraternal no fingido; amaos, pues, con intensidad y muy cordialmente unos a otros,
como quienes han sido engendrados no de semilla corruptible, sino incorruptible, por la palabra viva y permanente de Dios.

Responsorio

V. El Señor es mi pastor, nada me falta.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

V. En verdes praderas me hace recostar.
R. Nada me falta.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

Cántico Evangélico

Ant. A los que tienen hambre de ser justos el Señor les colma de bienes.

Cántico de la Santísima Virgen María Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. A los que tienen hambre de ser justos el Señor les colma de bienes.

Preces.

Elevemos a Dios nuestros corazones agradecidos porque ha bendecido a su pueblo con toda clase de bienes espirituales y digámosle con fe:

Bendice, Señor, a tu pueblo.

-Dios todopoderoso y lleno de misericordia, protege al papa N. y a nuestro obispo N.
que tú mismo has elegido para guiar a la Iglesia.

Bendice, Señor, a tu pueblo.

-Protege, Señor, a nuestros pueblos y ciudades y aleja de ellos todo mal.

Bendice, Señor, a tu pueblo.

-Multiplica como renuevos de olivo alrededor de tu mesa hijos que se consagren a tu reino, siguiendo a Jesucristo en pobreza, castidad y obediencia.

Bendice, Señor, a tu pueblo

-Conserva el propósito de aquellas de tus hijas que han consagrado a ti su virginidad, para que, en la integridad de su cuerpo y de su espíritu, sigan a Cristo dondequiera que vaya.

Bendice, Señor, a tu pueblo

-Da la paz a los difuntos y permítenos encontrarlos nuevamente un día en tu reino.
Bendice, Señor, a tu pueblo

Ya que por Jesucristo hemos llegado a ser hijos de Dios, acudamos con confianza a nuestro Padre:

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Oración.
Al ofrecerte, Señor, nuestro sacrificio vespertino de alabanza, te pedimos humildemente que, meditando día y noche en tu palabra, consigamos un día la luz
y el premio de la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión.
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R, Amén.