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Vísperas – oración de la tarde – martes 29 marzo 2022

Vísperas

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno

No me pesa, Señor, haber faltado por el eterno mal que he merecido, ni me pesa tampoco haber perdido el cielo como pena a mi pecado.
Pésame haber tus voces despreciado y tus justos mandatos infringido, porque con mis errores he ofendido tu corazón, Señor, por mi llagado.
Llorar quiero mis culpas humillado, y buscar a mis males dulce olvido en la herida de amor de tu costado.
Quiero tu amor pagar, agradecido, amándote cual siempre me has amado y viviendo contigo arrepentido. Amén.

Salmodia

Ant. 1 Si me olvido de ti Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.

Salmo 136,1-6

Junto a los canales de Babilonia nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión; en los sauces de sus orillas colgábamos nuestras cítaras.
Allí los que nos deportaron nos invitaban a cantar; nuestros opresores, divertirlos: «Cantadnos un cantar de Sión.»
¡Cómo cantar un cántico del Señor en tierra extranjera! Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha;
Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti, si no pongo a Jerusalén en la cumbre de mis alegrías.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. 1 Si me olvido de ti Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.
Ant. 2 Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles.

Salmo 137

Te doy gracias, Señor, de todo corazón; delante de los ángeles tañeré para ti, me postraré hacia ti santuario, daré gracias a tu nombre; Por tu misericordia y tu lealtad, porque tu promesa supera a tu fama; cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma.
Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra al escuchar el oráculo de tu boca; canten los caminos del Señor, porque la gloria del Señor es grande.
El Señor es sublime, se fija en el humilde, y de lejos conoce al soberbio.
Cuando camino entre peligros, me conservas la vida; extiendes tu brazo contra la ira de mi enemigo, y tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo; Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en un el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. 2 Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles.
Ant. 3. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

Cántico

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder, porque tú has creado el universo; porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.
Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos, porque fuiste degollado y por tu sangre compraste para Dios hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación; y has hecho de ellos para nuestro Dios un reino de sacerdotes y reinan sobre la tierra.
Digno es el cordero degollado de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría, la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. 3 Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria

Lectura

Hermanos, ¿qué provecho saca uno con decir: «Yo tengo fe”, ¿si no tienes obras? ¿Podrá acaso salvarlo la fe? La fe, si no va acompañada de las obras, está muerta en su soledad. Pruébame tu fe sin obras que yo por mis obras te probaré mi fe.

Responsorio

V. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»
R. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»
V. Sáname, porque he pecado contra ti.
R. Señor, ten misericordia.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»

Cántico

Ant. Ya ves que estás curado; no vuelvas a pecar más, no sea que te suceda algo peor.
Cántico de la Santísima Virgen María

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Ya ves que estás curado; no vuelvas a pecar más, no sea que te suceda algo peor.

Preces

Oremos a Jesús, el Señor, que levantado en la cruz atrae a todos hacia él, y digámosle:
Atrae, Señor, a todos hacia ti.
-Señor, que la luz con que resplandece el misterio de la cruz atraiga a todos los hombres, para que te reconozcan como camino, verdad y vida.
-Da tu agua viva a todos los sedientos de verdad, para que su sed quede eternamente saciada.
-Ilumina a los científicos y a los artistas, para que el progreso sea también camino de salvación.

-Mueve los corazones de los que se han apartado de ti a causa del pecado o del escándalo, para que se conviertan a ti y permanezcan en tu amor.

-Admite en tu reino a todos los difuntos, para que se alegren eternamente con la Virgen María y con todos los santos.
Que el Espíritu que habita en nosotros y nos une en su amor nos ayude a decir:
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Oración

Señor, que las saludables prácticas de la Cuaresma dispongan los corazones de tus hijos, para que celebren dignamente el misterio pascual y extiendan por todas partes el anuncio de tu salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Conclusión.
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R, Amén.