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Vísperas – oración de la tarde – miércoles 06 abril 2022

Vísperas

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno

Heme, Señor, a tus divinas plantas, baja la frente y de rubor cubierta, porque mis culpas son tales y tantas, que tengo miedo a tus miradas santas y el pecho mío a respirar no acierta.
Mas ¡ay!, que renunciar la lumbre hermosa de esos divinos regalados ojos es condenarme a noche tenebrosa; y esa noche es horrible, es espantosa para el que gime ante tus pies de hinojos.
Dame licencia ya, Padre adorado, para mirarte y moderar mi miedo; mas no te muestres de esplendor cercado; muéstrate, Padre mío, en cruz clavado, porque sólo en la cruz mirarte puedo. Amén.

Salmodia

Ant. 1 El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? +
Salmo 26

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? Cuando me asaltan los malvados para devorar mi carne, ellos, enemigos y adversarios, tropiezan y caen.

Si un ejército acampa contra mí, mi corazón no tiembla; si me declaran la guerra, me siento tranquilo.

Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa de Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor contemplando su templo.

Él me protegerá en su tienda en el día del peligro; me esconderá en lo escondido de su morada, me alzará sobre la roca; Y así levantaré la cabeza sobre el enemigo que me cerca; en su tienda sacrificaré sacrificios de aclamación: cantaré y tocaré para el Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 1 El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?
Ant. 2 Tu rostro buscaré Señor, no me escondas tu rostro.

Escúchame, Señor, que te llamo; ten piedad, respóndeme.
Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro». Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro.

No me rechaces con ira a tu siervo, que tú eres mi auxilio; no me deseches, no me abandones, Dios de mi salvación.

Si mi padre y mi madre me abandonan, el Señor me recogerá.
Señor, enséñame tu camino, guíame por la senda llana, porque tengo enemigos.

No me entregues a la saña de mi adversario, porque se levantan contra mí testigos falsos, que respiran violencia, espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 2 Tu rostro buscaré Señor, no me escondas tu rostro.
Ant. 3 Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.

Cántico

Col. 1, 12-20

Damos gracias a Dios Padre, que nos ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura; pues por medio de él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles. Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades; todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él. Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud. Y por él quiso Dios que reconciliar consigo todas las cosas: haciendo la paz por la sangre de su cruz con todos los seres, así el cielo como de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3 Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.

Lectura

Ef 4, 32-5, 2

Sed bondadosos y compasivos unos con otros, y perdonaos mutuamente como también Dios os ha perdonado en Cristo. Sed, en una palabra, imitadores de Dios, como hijos amados que sois. Y vivid en el amor a ejemplo de Cristo, que os amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación de suave fragancia.

Responsorio

V. Yo dije: » Señor, ten misericordia. »
R. Yo dije: » Señor, ten misericordia. »

V. Sáname, porque he pecado contra tí.
R. Señor, ten misericordia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Yo dije: » Señor, ten misericordia. »

Cántico

Ant. ¿Pretendéis quitarme la vida, a mí, que os he manifestado la verdad?
Cántico de la Santísima Virgen María

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. ¿Pretendéis quitarme la vida, a mí, que os he manifestado la verdad?

Preces

Alabemos a Dios todo poderoso y providente, que conoce todas nuestras necesidades, pero quiere ante todo que busquemos su reino; supliquémosle, pues, diciendo:
Venga, Señor, tu reino y su justicia.
-Padre santo, que nos diste a Cristo como pastorde nuestras vidas, ayuda a los pastores y los pueblos a ellos confiados, para que no falte nunca al rebaño la solicitud de sus pastores ni falte a los pastores la obediencia de sus rebaños.

-Mueve a los cristianos para que con amor fraternal se interesen por los enfermos y que en ellos socorran a tu Hijo.

-Haz que entren a formar parte de tu Iglesia los que aún no creen en el Evangelio, y que, con sus buenas obras, la hagan crecer en el amor.

-A nosotros, pecadores, concédenos tu perdón y la reconciliación con tu Iglesia.

-A los que murieron concédeles resucitar a la vida eterna y morar eternamente contigo.
Invoquemos a Dios Padre con la oración que nos enseñó Jesús:
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Oración

Dios misericordioso, ilumina los corazones de tus hijos que tratan de purificarse por la penitencia de la Cuaresma y, ya que nos infundes el deseo de servirte con amor, dígnate escuchar paternalmente nuestras súplicas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión.

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R, Amén.