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Vísperas – oración de la tarde – miércoles 10 agosto 2022

Vísperas

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya

Himno

Palabra del Señor ya rubricada es la vida del mártir ofrecida como una prueba fiel de que la espada no puede ya truncar la fe vivida.

Fuente de fe y de luz es su memoria, coraje para el justo en la batalla del bien, de la verdad, siempre victoria que, en vida y muerte, el justo en Cristo halla.

Martirio es el dolor de cada día, si en Cristo y con amor es aceptado, fuego lento de amor que, en la alegría de servir al Señor, es consumado.

Concédenos, oh Padre, sin medida, y tú, Señor Jesús crucificado, el fuego del Espíritu de vida para vivir el don que nos ha dado. Amén.

Salmo 114: Acción de gracias

Ant: Lorenzo sufrió el martirio y confesó el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Amo al Señor, porque escucha mi voz suplicante, porque inclina su oído hacia mí el día que lo invoco.

Me envolvían redes de muerte, me alcanzaron los lazos del abismo, caí en tristeza y angustia. Invoqué el nombre del Señor: «Señor, salva mi vida.»

El Señor es benigno y justo, nuestro Dios es compasivo; el Señor guarda a los sencillos: estando yo sin fuerzas, me salvó.

Alma mía, recobra tu calma, que el Señor fue bueno contigo: arrancó mi alma de la muerte, mis ojos de las lágrimas, mis pies de la caída.

Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Lorenzo sufrió el martirio y confesó el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Salmo 115: Acción de gracias en el templo

Ant: San Lorenzo exclamó: «Soy del todo dichoso, porque he merecido ser hostia de Cristo.»

Tenía fe, aún cuando dije: «¡Qué desgraciado soy!» Yo decía en mi apuro: «Los hombres son unos mentirosos.»

¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación, invocando su nombre. Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo.

Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo, siervo tuyo, hijo de tu esclava: rompiste mis cadenas.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo, en el atrio de la casa del Señor, en medio de ti, Jerusalén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: San Lorenzo exclamó: «Soy del todo dichoso, porque he merecido ser hostia de Cristo.»

Cántico
Apocalipsis 4,11;5,9.10.12: Himno de los redimidos

Ant: Te doy gracias, Señor Jesucristo, porque me abres las puertas de tu reino.

Eres digno, Señor, Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder, porque tú has creado el universo; porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos, porque fuiste degollado y con tu sangre compraste para Dios hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación; y has hecho de ellos para nuestro Dios un reino de sacerdotes, y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Te doy gracias, Señor Jesucristo, porque me abres las puertas de tu reino.

Lectura 1P 4,13-14
Estad alegres cuando compartís los padecimientos de Cristo, para que, cuando se manifieste su gloria, reboséis de gozo. Si os ultrajan por el nombre de Cristo, dichosos vosotros, porque el Espíritu de la gloria, el Espíritu de Dios, reposa sobre vosotros.

V/. Oh Dios, nos pusiste a prueba, pero nos has dado un respiro.
R/. Oh Dios, nos pusiste a prueba, pero nos has dado un respiro.

V/. Nos refinaste como refinan la plata.
R/. Pero nos has dado un respiro.

V/. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
R/. Oh Dios, nos pusiste a prueba, pero nos has dado un respiro.

Cántico

Ant: San Lorenzo dijo: «Mi noche no tiene oscuridad, todo resplandece en la luz.»

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: San Lorenzo dijo: «Mi noche no tiene oscuridad, todo resplandece en la luz.»

Preces

A la misma hora en que el Rey de los mártires ofreció su vida, en la última cena, y la entregó en la cruz, démosle gracias, diciendo:

Te glorificamos, Señor

– Porque nos amaste hasta el extremo, Salvador nuestro, principio y origen de todo martirio.

Te glorificamos, Señor

– Porque no cesas de llamar a los pecadores arrepentidos para los premios de tu reino.

Te glorificamos, Señor

– Porque has dado a la Iglesia, como sacrificio, la sangre de la alianza nueva y eterna, derramada para el perdón de los pecados.

Te glorificamos, Señor

– Porque, con tu gracia, nos has dado perseverancia en la fe durante el día que ahora termina.

Te glorificamos, Señor

– Porque has asociado a tu muerte a nuestros hermanos difuntos:

Te glorificamos, Señor

Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos al Padre común:

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Final

Señor Dios nuestro, encendido en tu amor, san Lorenzo se mantuvo fiel a tu servicio y alcanzó la gloria en el martirio; concédenos, por su intercesión, amar lo que él amó y practicar sinceramente lo que nos enseñó. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén.