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Vísperas – oración de la tarde – sábado 23 abril 2022

Vísperas

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Himno

Revestidos de blancas vestiduras, vayamos al banquete del Cordero y, terminado el cruce del mar Rojo, alcemos nuestro canto al Rey eterno.

La caridad de Dios es quien nos brinda y quien nos da a beber su sangre propia, y el Amor sacerdote es quien se ofrece y quien los miembros de su cuerpo inmola.

Las puertas salpicadas con tal sangre hacen temblar al ángel vengativo, y el mar deja pasar a los hebreos y sumerge después a los egipcios.

Ya el Señor Jesucristo es nuestra pascua, ya el Señor Jesucristo es nuestra víctima: el ázimo purísimo y sincero destinado a las almas sin mancilla.

Oh verdadera víctima del cielo, que tiene a los infiernos sometidos, ya rotas las cadenas de la muerte, y el premio de la vida recibido.

Vencedor del averno subyugado, el Redentor despliega sus trofeos y, sujetando al rey de las tinieblas, abre de par en par el alto cielo.

Para que seas, oh Jesús, la eterna dicha pascual de nuestras almas limpias, líbranos de la muerte del pecado a los que renacimos a la vida,

Gloria sea a Dios Padre y a su Hijo, que de los muertos ha resucitado, así como también al sacratísimo Paráclito, por tiempo ilimitado.

Amén.

Primer Salmo

Salmo 109,1-5.7: El Mesías, Rey y Sacerdote
Ant: María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. Aleluya.

Oráculo del Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies». Desde Sión extenderá el Señor el poder de tu cetro: somete en la batalla a tus enemigos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento, entre esplendores sagrados; yo mismo te engendré, como rocío, antes de la aurora».

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente: «Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec».

El Señor a tu derecha, el día de su ira, quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente, por eso, levantará la cabeza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. Aleluya.
Segundo Salmo
Salmo 113 A: Israel librado de Egipto: las maravillas del Éxodo
Ant: Venid a ver el sitio donde yacía el Señor. Aleluya.

Cuando Israel salió de Egipto, los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente, Judá fue su santuario, Israel fue su dominio.

El mar, al verlos, huyó, el Jordán se echó atrás; los montes saltaron como carneros; las colinas, como corderos.

¿Qué te pasa, mar, que huyes, y a ti, Jordán, que te echas atrás? ¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros; colinas, que saltáis como corderos?

En presencia del Señor se estremece la tierra, en presencia del Dios de Jacob; que transforma las peñas en estanques, el pedernal en manantiales de agua.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: Venid a ver el sitio donde yacía el Señor. Aleluya.

Cántico

Apocalipsis 19,1-7: Las bodas del Cordero
Ant: Jesús dijo: «No tengáis miedo: Id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me veréis.» Aleluya.

Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios,porque sus juicios son verdaderos y justos.
Aleluya.

Aleluya.
Alabad al Señor, sus siervos todos,los que le teméis, pequeños y grandes.
Aleluya.

Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,alegrémonos y gocemos y démosle gracias.
Aleluya.

Aleluya.
Llegó la boda del Cordero,su esposa se ha embellecido.
Aleluya.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: Jesús dijo: «No tengáis miedo: Id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me veréis.» Aleluya.

Lectura

Vosotros sois una raza elegida, un sacerdocio real, una nación consagrada, un pueblo adquirido por Dios para proclamar las hazañas del que os llamó a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa. Antes erais «no pueblo», ahora sois «pueblo de Dios»; antes erais «no compadecidos», ahora sois «compadecidos».

Ant. Éste es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo. Aleluya.

Magníficat, ant. A los ocho días, estando cerradas las puertas, llegó el Señor y les dijo: «Paz a vosotros». Aleluya.

Preces

Oremos a Cristo que, resucitado de entre los muertos, destruyó la muerte y nos dio nueva vida, y digámosle:

Tú que vives eternamente, escúchanos, Señor.
-Tú que eres la piedra desechada por los arquitectos, pero convertida en piedra angular, conviértenos a nosotros en piedras vivas de tu Iglesia.
Tú que vives eternamente, escúchanos, Señor.
-Tú que eres testigo fiel y veraz, el primogénito de entre los muertos, haz que tu Iglesia dé siempre testimonio de ti ante el mundo.
Tú que vives eternamente, escúchanos, Señor.
-Tú que eres el único esposo de la Iglesia, nacida de tu costado, haz que todos nosotros seamos testigos de este misterio nupcial.
Tú que vives eternamente, escúchanos, Señor.
-Tú que eres el primero y el último, que estabas muerto y ahora vives por los siglos de los siglos, concede a todos los bautizados perseverar fieles hasta la muerte, a fin de recibir la corona de la victoria.
Tú que vives eternamente, escúchanos, Señor.
-Tú que eres la lámpara que ilumina la ciudad santa de Dios, alumbra con tu claridad a nuestros hermanos difuntos.
Sintiéndonos verdaderos hijos de Dios digamos a nuestro Padre:
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Oración

Dios de misericordia infinita, que reanimas la fe de tu pueblo con el retorno anual de las fiestas pascuales, acrecienta en nosotros los dones de tu gracia, para que comprendamos mejor la inestimable riqueza del bautismo que nos ha purificado, del Espíritu que nos ha hecho renacer y de la sangre que nos ha redimido. Por nuestro Señor Jesucristo.