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Vísperas – oración de la tarde – sábado 26 marzo 2022

Vísperas

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Himno

Insigne defensor de nuestra causa, Señor y Salvador del pueblo humano, acoge nuestras súplicas humildes, perdona nuestras culpas y pecados.
El día con sus gozos y sus penas pasó dejando huellas en el alma, igual que nuestros pies en su camino dejaron en el polvo sus pisadas.
No dejes de mirarnos en la noche, dormida nuestra vida en su regazo; vigila el campamento de los hombres, camino de tu reino ya cercano.
Ahuyenta de tu pueblo la zozobra, sé nube luminosa en el desierto, sé fuerza recobrada en el descanso, mañana y horizonte siempre abierto.
Bendice, Padre santo, la tarea del pueblo caminante en la promesa; llegados a Emaús, tu Hijo amado nos parta el pan y el vino de la cena. Amén.

Salmodia

Ant. 1 Vamos a la casa del Señor, con alegría.
Salmo 121

¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor!» Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén.
Jerusalén está fundada como ciudad bien compacta. Allá suben las tribus,
las tribus del Señor, Según la costumbre d Israel, a celebrar el nombre del Señor; en ella están los tribunales de justicia en el palacio de David.
Desead la paz a Jerusalén: «Vivan seguros los que te aman, haya paz dentro de tus muros, seguridad en tus palacios.»
Por mis hermanos y compañeros voy a decir: «La paz contigo.» Por la casa del Señor, nuestro Dios, te deseo todo bien.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. 1 Vamos a la casa del Señor, con alegría.
Ant. 2 despierta, tú que duermes, surge de entre los muertos, y Cristo con su luz te alumbrará.
Salmo 129
Desde lo hondo a ti grito, Señor; Señor, escucha mi voz; estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica.
Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero de ti procede el perdón, y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra; mi alma aguarda al Señor, más que el centinela a la aurora.
Aguarde Israel al Señor, como el centinela la aurora; porque del Señor viene la misericordia, la redención copiosa; y él redimirá a Israel de todos sus delitos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. 2 Despierta, tú que duermes, surge de entre los muertos, y Cristo con su luz te alumbrará.
Ant. 3 Dios, por el gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos por nuestros pecados, nos vivificó con Cristo.

Cántico

Flp. 2, 6-11

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se anonadó así mismo, y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre sobre todo nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. 3 Dios, por el gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos por nuestros pecados, nos vivificó con Cristo.

Lectura

2Co 6, 1-4a
Os exhortamos a que deis pruebas de no haber recibido en vano la gracia de Dios, pues dice él en la Escritura: «En el tiempo propicio te escuché, y te ayudé en el día de salvación.» Ahora es el tiempo propicio, ahora es el día de salvación. A nadie queremos dar nunca motivo de escándalo, a fin de no hacer caer en descrédito nuestro ministerio, antes al contrario, queremos acreditarnos siempre en todo como verdaderos servidores de Dios.

Responsorio

V. Escúchanos, Señor, y ten piedad, porque hemos pecado contra ti.
R. Escúchanos, Señor, y ten piedad, porque hemos pecado contra ti.
V. Cristo, oye los ruegos de los que te suplicamos.
R. Porque hemos pecado contra ti.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Escúchanos, Señor, y ten piedad, porque hemos pecado contra ti.

Cántico

Ant. Me pondré en camino adonde está mi padre y le diré: ¨Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo.¨
Cántico de la Santísima Virgen María

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abraham y su descendencia
por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Ant. Me pondré en camino adonde está mi padre y le diré: ¨Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. ¨

Preces.

Bendigamos al Señor, solícito y providente para con todos los hombres, e invoquémosle diciendo:
Salva, Señor, a los que has redimido.
-Señor, fuente de todo bien y origen de toda verdad, llena con tus dones a todos los obispos y conserva en la doctrina de los apóstoles a los fieles que les ha sido confiados.
-Que aquellos que se nutren con el mismo pan de vida vivan unidos en la caridad, para que todos seamos uno en el cuerpo de tu Hijo.
-Que nos despojemos de nuestra vieja condición humana y de sus obras, y nos renovemos a imagen de Cristo, tu Hijo.
-Concede a tu pueblo que por la penitencia obtenga el perdón de sus pecados y tenga parte en los méritos de Jesucristo.
-Haz que nuestros hermanos difuntos puedan alabarte eternamente en el cielo, y que nosotros esperemos confiadamente unidos a ellos en tu reino.
Pidamos a nuestro Padre, con las palabras que Cristo nos enseñó, que nos dé la fuerza que necesitamos para no caer en la tentación:
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Oración

Señor Dios, que por tu Palabra hecha carne has reconciliado contigo admirablemente al género humano, haz que el pueblo cristiano se apreste a celebrar las próximas fiestas pascuales con una fe viva y con una entrega generosa a ti. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R, Amén.