Inicio - Oraciones - Víspera del día - Vísperas - oración de la tarde - viernes 29 abril 2022
Generic filters

Filtro

Vísperas – oración de la tarde – viernes 29 abril 2022

Vísperas

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno

Tu cuerpo es preciosa lámpara, llagado y resucitado, tu rostro es la luz del mundo, nuestra casa tu costado.

Tu cuerpo es ramo de abril y blanca flor de espino, y el fruto que nadie sabe tras la flor eres tu mismo.

Tu cuerpo es salud sin fin, joven, sin daño de días; para el que busca vivir es la raíz de la vida. Amén.

Salmodia

Ant. 1 El Señor ha salvado mi vida de los lazos del abismo. Aleluya.

Salmo 114

Amo al Señor, porque escucha mi voz suplicante, porque inclina su oído hacia mí el día que lo invoco.

Me envolvían redes de muerte, me alcanzaron los lazos del abismo, caí en tristeza y angustia. Invoqué el nombre del Señor: «Señor, salva mi vida.»

El Señor es benigno y justo, nuestro Dios es compasivo; el Señor guarda a los sencillos: estando yo sin fuerzas me salvó.

Alma mía, recobra tu calma, que el Señor fue benigno contigo: arrancó mi vida de la muerte, mis ojos de las lágrimas, mis pies de la caída.

Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 1 El Señor ha salvado mi vida de los lazos del abismo. Aleluya.
Ant. 2 El Señor guarda a su pueblo como a las niñas de sus ojos. Aleluya.

Salmo 120

Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio? El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

No permitirá que resbale tu pie, tu guardián no duerme, no duerme ni reposa el guardián de Israel. El Señor te guarda a su sombra, está a tu derecha; de día el sol no te hará daño, ni la luna de noche.

El Señor te guarda de todo mal, él guarda tu alma; el Señor guarda tus entradas y salidas, ahora y por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 2 El Señor guarda a su pueblo como a las niñas de sus ojos. Aleluya.
Ant. 3 Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Aleluya.

Cántico.

Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente, justos y verdaderos tus caminos, ¡oh rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor, y glorificará tu nombre? Porque tú solo eres santo, porque vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, porque tus juicios se hicieron manifiesto.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3 Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Aleluya.

Lectura

Hb 5, 8-10

Cristo, aunque era Hijo de Dios, aprendío por experiencia, en sus padecimientos, la obediencia y, habiendo así llegado hasta la plena consumación, se convirtió en causa de salvación para todos los que lo obedecen, proclamado por Dios sumo sacerdote «según el rito de Melquisedec».

Responsorio

V. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.

V. Al ver al Señor.
R. Aleluya, aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.

Cántico Evangélico

Ant. Siempre y en todo lugar; Santa Catalina buscaba a Dios, y lo encontraba y poseía, uniéndose al Señor por medio de la caridad y del amor. Aleluya.

Cántico de la Santísima Virgen María

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Siempre y en todo lugar; Santa Catalina buscaba a Dios, y lo encontraba y poseía, uniéndose al Señor por medio de la caridad y del amor. Aleluya.

Preces.

Oremos a Cristo, fuente de toda vida y principio de todo bien, y digámosle confiadamente: Instaura, Señor, tu reino en el mundo.
-Jesús salvador, tú que, muerto en la carne, fuiste devuelto a la vida por el Espíritu, haz que nosotros, muertos al pecado, vivamos también de tu Espíritu.
-Tú que enviaste a tus discípulos al mundo entero para que proclamaran tu Evangelio a todos los pueblos, haz que cuantos anuncian el Evangelio a los hombres vivan de tu Espíritu.

-Tú que recibiste todo poder en el cielo y en la tierra para dar testimonio de la verdad, guarda en tu verdad a quienes nos gobiernan.
-Tú que todo lo renuevas y nos mandas esperar anhelantes la llegada de tu reino, haz que, cuanto más esperemos el cielo nuevo y la tierra nueva que nos prometes, con tanto mayor empeño trabajemos por la edificación del mundo presente.
-Tú que descendiste a la mansión de la muerte para anunciar el gozo del Evangelio a los difuntos, sé tú mismo la eterna alegría de todos los que mueren.
Terminemos nuestra oración con las palabras del Señor:
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Oración.

Dios nuestro, que quisiste que tu Hijo muriera en el patíbulo de la cruz para librarnos del poder del enemigo, te pedimos nos concedas alcanzar la gracia de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Conclusión.

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R, Amén.